(Cruz Mario Silva).- Hay voces agoreras que pronostican que el precio del dólar oficial, BCV, en diciembre alcanzará los 70 bolívares, hay quienes dicen que falta poco para que el gobierno del presidente Nicolás Maduro, coloque en circulación los billetes de 200 y 500 bolívares respectivamente, incluso hay quienes aseguran que la compra del bolívar soberano, denominado digital, en Colombia no es tanto como en años anteriores, hay quienes afirman que la dolarización oficial de la economía venezolana no se ha realizado de menara abierta por cuestiones técnicas, más que patriotas y que el Petro como cono monetario, criptomoneda, es más ficticio que práctico para fines de impuestos y multas, al tiempo que resulta muy conveniente a Policías en sus diferentes presentaciones: nacionales, estadales y municipales; Guardias Nacionales y CICPC, por aquello de “bríndame el apoyo para que nos ayudemos”. Lo cierto de todo esto es que el venezolano de a pie, el ama de casa, el humilde trabajador que no devenga un sueldo superior a los 500 dólares, es decir maestros, enfermeras, secretarias, choferes de carritos por puesto, vendedores, obreros de empresas de electrodomésticos, “ofiboy”, la lista es larga, tienen que lidiar con la estresante consulta diaria del dólar monitor. Entiendo la buena intención del gobierno revolucionario de exigirle al sector comercio y servicio cobrar en Bs al dólar BCV, pero no es suficiente, dado el hecho que este también aumenta todos los días, aumenta céntimos, es verdad, pero esos céntimos cuando la compra es voluminosa se convierten en mucho dinero. Y ni nombrar a los emprendedores como barberos, fruteros, verdureros, tareas dirigidas, vendedores de empanadas, bodeguitas de barrios que cobran su vaina al paralelo. No quiero analizar como tal, la presencia de oficiales de las Fuerzas Armadas como tenientes o capitanes, en emprendimientos de taxistas, charcuteros, comida rápida, delivery, jardinero, pintor de brocha gorda, técnicos en reparación de celulares o vendedores de Thundernet; ya que eso me entristece y me entristece más aún analizar el precio-valor del sueldo básico. El punto es que si en verdad el dólar oficial en diciembre costará 70 bolívares, que Dios no agarre confesados, tengo entendido que el gobierno bolivariano cancelará una parte del bono navideño, llamado en tiempos pasados, no en otrora, aguinaldos, para mediados de agosto, por lo que tal vez es la razón qué la moneda: “In god we trust”, tendrá ese precio; no quiero imaginar cuánto costará un pasaje de Durigua al centro, de la Corteza a la avenida Alianza,  de Baraure a Rio Acarigua o de Acarigua a Guanare. Con esto no estoy cayéndole encima o criticando las políticas económicas del Ejecutivo nacional, ya que sabemos que parte de esta situación se la debemos a los simpáticos políticos opositores, la lista también es larga: María Corona, Enrique Capriles, Leopoldo López, Matacura Castillo, Julio Borges, Antonio Ledezma, Superlano, Juan Guaidó, quienes han incentivado, han pedido bloqueo financiero, cierre de cuentas del Estado venezolano en bancos europeos y gringos y hasta han solicitado fuerzas de ocupación a nuestro territorio, pero igualmente hay que reconocer que el equipo económico de Maduro no ha conseguido un mecanismo que frene la hiperinflación, que detone la página Dólar Monitor y Dólar Today o que al menos la bendita Ley de Extinción de Dominio cumpla su función de repatriar, enajenar, embargar o expropiar lo que el Árabe de Oro: El Aissami y su combo se robaron, así que veremos cómo haremos en diciembre para los estrenos, pintar la casa, comprar un aire acondicionado o arreglar el carro. No me quiero despedir sin elevar una plegaria a mi comandante Hugo Chávez por su onomástico este viernes 28 de julio del 2023. Viva Chávez, Viva Páez, viva Venezuela. Correo: [email protected] twitter: @periodistacruz Facebook: cruzmariosilvacasanova instagram @periodistacruzmario 04145545584

Araure, 26 de julio del 2023

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