Mediante comunicado enviado a nuestra redacción el partido Unidad Política Popular 89 (UPP89) manifestó su apoyo y adhesión a la candidatura presidencial de María Corina Machado. En dicho comunicado que emiten en ocasión al octavo aniversario del partido y que lleva como título “La decisión de la UPP89”, motivan las razones de la decisión tomada.

Es de destacar que la UPP89 es una disidencia del chavismo y se reconocen, lo cual expresan en el propio comunicado, como un “factor político de izquierda”. Muchos de sus miembros, entre ellos su coordinador nacional, Reinaldo Quijada, fueron militantes del PSUV, hasta su renuncia en el año 2012.

En el comunicado que contiene diversas citas literarias, de escritores como el mexicano Octavio Paz o el peruano Mario Vargas Llosa, entre otros, señalan lo siguiente: “Hoy, día de nuestro octavo aniversario como partido, le estamos anunciando al país nuestra firme decisión de apoyar la candidatura presidencial de María Corina Machado, la candidatura que viene recogiendo el anhelo y la esperanza popular. Coincidimos plenamente con Vente Venezuela y con ella, en la necesidad de una “forma distinta de hacer política” que se manifiesta, de manera concreta, acorde con sus palabras, en el planteamiento de una Alianza Nacional Ciudadana, y no de partidos políticos, en desechar la práctica funesta del “reparto de cuotas de poder” y en privilegiar, por el contrario, los valores del “mérito y trabajo” como valores fundamentales del quehacer político y de una sociedad sana, todos ellos elementos coincidentes con los Estatutos de la UPP89 y que se sintetizan en nuestra expresión del “reencuentro con la dimensión ética de la política”. También coincidimos con las ideas del respeto superior a la “dignidad humana” y con la defensa de la “libertad” en toda su amplitud y significado”.

El comunicado de tres páginas también hace fuertes señalamientos en contra del gobierno del presidente Maduro.

A CONTINUACIÓN, EL TEXTO COMPLETO DEL COMUNICADO:

Apoyo a la candidatura de María Corina Machado

La decisión de la UPP89

Las palabras, en una situación de tinieblas,
tienen un singular poder de iluminación.
Yves Bonnefoy

Hoy, 19 de enero de 2024, la UPP89 está cumpliendo 8 años de vida y este pronunciamiento queremos dedicárselo al pueblo venezolano. Y a la esperanza de un cambio político en el país.

Preferimos recurrir a la literatura, como “lugar de emancipación” (Annie Ernaux, discurso de entrega del premio Nobel 2022), lugar de plenitud y de libertad y, particularmente, recurrir a las palabras para entender los tiempos de sombra que vivimos. ¡Permítannos hacerlo! Cualquier país, hoy día, es un territorio estrecho, en un amplio mundo globalizado, de rápidas comunicaciones y de objetos que salen a la venta, y aparecen y desaparecen de los mercados de manera súbita, sin siquiera envejecer. De modas y de publicidad. De redes sociales que subordinan la palabra escrita a la imagen, de realidades virtuales que lastiman la imaginación. También de mucha intolerancia religiosa y social, de rechazo a los extranjeros y a los migrantes, de nacionalismos exacerbados. En fin, un mundo de barreras, cercas y muros, tanto físicos, como mentales, que entorpecen el flujo natural de la expresión humana.

La ciencia política y las ideologías políticas nos parecen insuficientes para entender nuestros tiempos y construir un camino de bienestar y, por supuesto, también insuficiente una ciencia tan limitada como la ciencia económica, espacio privilegiado de la gestión política de la gran mayoría de los gobiernos. Optamos por la palabra. Ciertamente, como fuerza política, si nos atenemos a los criterios usuales de clasificación, limitados y reduccionistas, nos ubicamos ideológicamente, como una disidencia del chavismo, y como un factor de izquierda, aunque no sin antes recordar, las profundas palabras de Ortega y Gasset, que en otros escritos hemos citado: “Ser de izquierda es, como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral”. Las ideologías son ciertamente escasas y excluyentes en su alcance, de visiones unilaterales y, aún lo son más, en un mundo impreciso donde priva el pragmatismo, el oportunismo y el dogmatismo, todas ellas expresiones de oscuridad. Un mundo donde por ignorancia, o por sectarismo, somos incapaces de reconocer al otro. Un mundo donde no es fácil ser uno mismo, ni actuar con libre albedrío. Las inmemoriales frases de Arthur Rimbaud, “Porque yo es otro. Si el cobre se despierta clarín, no es por su culpa”, nunca han estado más en boga. Día a día, se crean más obstáculos y más trabas para actuar con libertad, y se nos hace más difícil ser nosotros mismos, como también nos lo señala el profundo e imprescindible Manifiesto al Surrealismo, de André Breton: “Las amenazas se acumulan, uno va cediendo, uno abandona parte del terreno a conquistar. Aquella imaginación que no admitía límites, ahora subordinada a las leyes de una utilidad arbitraria; e incapaz ella de asumir por mucho tiempo un rol tan inferior, prefiere generalmente, en la cercanía de los veinte años, abandonar al hombre a un destino sin luz”.

La ideología y la política misma no dan respuestas adecuadas a los grandes conflictos, interrogantes y problemas del mundo actual. Dice el escritor mexicano, Octavio Paz, en su libro “Tiempos nublados”, título que expresa la época histórica que vivimos: “El panorama espiritual de occidente es desolador: chabacanería, frivolidad… la sociedad girando maquinalmente en torno a la producción incesante de objetos”. Igualmente, Vargas Llosa, al señalar sobre la política: “Publicidad y sus eslóganes, lugares comunes, modas ocupan casi enteramente el quehacer antes dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas… El gesto y la forma importan más que sus valores, convicciones y principios. La apariencia más que la esencia”. Y, también, para reforzar estas afirmaciones, agregamos la severa sentencia conclusiva de Annie Ernaux: “Evolucionamos en la realidad de un mundo de objetos sin sujetos». Palabras distintas, el mismo significado, la misma esencia.

La palabra, el poder de las palabras, regresemos a ellas. Y, de Venezuela, nuestro pobre país a la deriva, decimos que tenemos un país sin vocabulario, sin gramática y sin ortografía. Sin semántica y sin sintaxis. Un país sin rumbo y sin brújula. Un país donde su dirigencia no tiene la capacidad de entender la trascendencia de su rol y la responsabilidad colectiva e individual implícita en ella, y cuyo gobierno está totalmente desconectado de la realidad y de la gente. Los 7 millones de migrantes como cuadro elocuente de ello, fonética del desarraigo y la indolencia. Como suele suceder cuando los gobiernos pierden el rumbo y su único propósito pasa a ser perpetuarse o mantenerse en el poder, crean mecanismo de control social. El mecanismo de explotación y servidumbre de la “encomienda colonial”. Las palabras precisas. Si antes a cambio de protección y evangelización cristiana (salvación de las almas) se les daban algunos beneficios y tributos a los indios, hoy día, la “encomienda revolucionaria” a cambio de protección y evangelización pseudo ideológica le da, al pueblo, los beneficios de las bolsas Claps, bonos de nombres ridículos y otras prebendas. Lazos indignantes de dependencia del pueblo hacia el gobierno; formas veladas, pero evidentes, de esclavitud.

Nietzsche, en su libro “Así habló Zaratustra”, en el capítulo “Del nuevo ídolo” señala: “Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca «Yo, el Estado, soy el Pueblo» … Pero el Estado miente en todas las lenguas del bien y del mal.” Y es lo que advertimos, cuando el gobierno del presidente Chávez, y luego el de Maduro, identificaron a todos los ministerios como Ministerios del Poder Popular, difundieron consignas como “Ahora, PDVSA es del pueblo” y crearon las llamadas Leyes del Poder Popular, manteniendo la hegemonía del aparato burocrático estatal, ejerciendo el control total sobre los asuntos públicos y manteniendo alejado del poder al pueblo, más allá de las palabras que ocultan y engañan, y del discurso retórico.

Con nuestra herencia histórica tampoco hay compromiso alguno. En el vacío, las ideas de un texto emblemático, como el Discurso de Angostura, de nuestro Libertador Simón Bolívar: la división y el equilibrio de los tres poderes clásicos, y un cuarto poder, que debería también ser independiente, el Poder Moral, la necesidad de ser gobernados por “hombres virtuosos, patriotas e ilustrados”, “moral y luces” como nuestras primeras necesidades, la abolición de los privilegios, el estudio, el trabajo y el saber como valores esenciales de una sociedad, la “originalidad” en la forma de gobierno, la alternancia en el poder. Bolívar destaca la libertad como un valor republicano fundamental y clama que los gobiernos no deben “oprimir” a sus pueblos. Ninguna de estas palabras tiene correspondencia con las acciones políticas actuales.

Hoy en día, es necesario elegir un camino. LA DECISIÓN DE LA UPP89. No son tiempos de zigzagueo, ni de vacilaciones, en un país donde prevalece la política torcida y oportunista. Tampoco son tiempos para terceras posiciones, ni tiempos para posiciones intermedias. Estas posiciones timoratas o dubitativas − es nuestra convicción − no tienen cabida ética. Hoy, día de nuestro octavo aniversario como partido, le estamos anunciando al país nuestra firme decisión de apoyar la candidatura presidencial de María Corina Machado, la candidatura que viene recogiendo el anhelo y la esperanza popular. Coincidimos plenamente con Vente Venezuela y con ella, en la necesidad de una “forma distinta de hacer política” que se manifiesta, de manera concreta, acorde con sus palabras, en el planteamiento de una Alianza Nacional Ciudadana, y no de partidos políticos, en desechar la práctica funesta del “reparto de cuotas de poder” y en privilegiar, por el contrario, los valores del “mérito y trabajo” como valores fundamentales del quehacer político y de una sociedad sana, todos ellos elementos coincidentes con los Estatutos de la UPP89 y que se sintetizan en nuestra expresión del “reencuentro con la dimensión ética de la política”. También coincidimos con las ideas del respeto superior a la “dignidad humana” y con la defensa de la “libertad” en toda su amplitud y significado, que hemos querido, de hecho, evidenciar con este texto y con sus citas literarias.

LA DECISIÓN DE LA UPP89 es firme. La predicción de Erda, Diosa de la Tierra, en la mitología nórdica, la que sabe “todo lo del mundo infinito, lo que ha sido, lo que es y lo que será”, la que conoce “los enigmas del abismo, lo que encierra montaña y valle, aire y agua”, se cumplirá, y se cumple siempre, inexorablemente: “Todo cuanto es, tiene fin”. Así será una vez más. Los gobiernos son finitos, las palabras infinitas.

Caracas, 19 de enero de 2024.

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