En uno de sus primeros movimientos al frente del gobierno interino, la presidenta Delcy Rodríguez ha ordenado la destitución del mayor general Javier Marcano Tábata.
Ocupaba cargos como jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y comandante de la Guardia de Honor Presidencial (GHP). En su lugar, se ha designado al general en jefe Gustavo González López, una figura de larga trayectoria en los servicios de inteligencia del Estado.
En este sentido, este relevo, oficializado este 7 de enero, representa el primer reajuste significativo en la cúpula de seguridad venezolana tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero.
Fallo Crítico en la Seguridad Presidencial
El general Marcano Tábata, quien había jurado proteger con su vida al mandatario, quedó expuesto tras la operación que extrajo a Maduro de la residencia presidencial.
Analistas y fuentes dentro del gobierno señalan que su salida está directamente vinculada a la incapacidad de los cuerpos de seguridad bajo su mando para prevenir o repeler la incursión extranjera.
La operación resultó en la muerte de al menos 55 personas vinculadas a la seguridad: 23 militares venezolanos (incluyendo cinco generales) y 32 asesores de seguridad cubanos que formaban parte del anillo de protección.
Este fracaso táctico ha generado una profunda humillación y una crisis de confianza dentro del aparato de seguridad del Estado.
Nombramiento y Continuidad en el Perfil de Seguridad
Asimismo se conoció que para sucederlo, Rodríguez ha optado por un oficial de su entera confianza, el G/J Gustavo González López. González López es un nombre conocido en la estructura de inteligencia venezolana, habiendo servido anteriormente como director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y como ministro de Interior.
El ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, explicó que el cambio forma parte de una «dinámica de fortalecimiento y continuidad institucional».
Sin embargo, observadores internacionales señalan que el perfil del nuevo jefe sugiere más una continuidad en la naturaleza del aparato de seguridad que un giro hacia una mayor apertura. Tanto la DGCIM como el SEBIN han sido señalados en numerosos informes de la ONU por cometer violaciones sistemáticas a los derechos humanos, incluyendo torturas y detenciones arbitrarias.
Rumores de Arresto y Acusaciones de Traición
Aunque el comunicado oficial se limitó a anunciar el relevo y expresó «reconocimiento» por la labor de Marcano Tábata, fuentes no oficiales y rumores en círculos de seguridad apuntan a una situación mucho más grave para el exjefe de seguridad.
Medios nacionales como Venevisión y publicaciones en redes sociales han reportado su arresto, acusándolo directamente de traición. Se le señala como el presunto «arquitecto» de la falla de seguridad, alegándose que habría desactivado los protocolos de defensa aérea en el Fuerte Tiuna y facilitado la ruta de extracción del presidente Maduro. Hasta el momento, ninguna autoridad estatal venezolana ha confirmado públicamente su detención.
Contexto y Análisis
Este movimiento de Rodríguez es interpretado como un intento de consolidar lealtades internas y rodearse de figuras de confianza en un momento de extrema fragilidad política. La presidenta interina enfrenta presiones simultáneas: por un lado, debe demostrar fortaleza y control interno tras el golpe simbólico que significó la captura de Maduro; por otro, mantiene una compleja negociación con el gobierno de Estados Unidos, que ha condicionado su futuro a una serie de exigencias estratégicas.
La designación de González López, un hombre con fuertes vínculos en la inteligencia y conocido por su mano dura, envía un mensaje claro de que la prioridad inmediata del gobierno interino es reafirmar el control y el orden, incluso ante la posibilidad de nuevas operaciones externas.

