Logo de Portuguesa Al Día - Diario Digital.

Hace 24 años un 11 de abril del 2002 se produjo el golpe de estado, después que la marcha opositora convocada hasta Chuao 

Dos visiones para la reconstrucción de Venezuela

Economía

Por: Econ. Roger Hernández; 11 de abril de 2026

Venezuela no necesita un simple ajuste; necesita una refundación económica y social. Tras décadas de una tormenta perfecta que pulverizó el signo monetario y desmanteló el aparato productivo, nos encontramos ante el dilema histórico de qué modelo debe guiar nuestra reconstrucción. No se trata de elegir entre dogmas, sino de orquestar una sinfonía donde la disciplina de Milton Friedman y la visión estratégica de John Maynard Keynes trabajen al unísono para rescatar la dignidad de la nación.
Para entender el futuro, debemos dominar las dos fuerzas que mueven el mundo:
El Viento de la Oferta (Friedman): Milton Friedman, el arquitecto del monetarismo moderno, nos enseñó que la libertad es el combustible del progreso. Su enfoque apuesta por el estímulo de la oferta: liberar al empresario de las cadenas de la burocracia, eliminar impuestos asfixiantes y, sobre todo, garantizar que el Estado no «fabrique» dinero de la nada. Para Friedman, la inflación es un impuesto a los pobres que solo se cura con disciplina fiscal absoluta.
El Pulso de la Demanda (Keynes): John Maynard Keynes, quien salvó al capitalismo en su hora más oscura, entendió que el mercado a veces se queda sin aliento. Su enfoque se centra en el estímulo de la demanda: cuando el consumo muere y el miedo paraliza la inversión, el Estado debe inyectar energía a través del gasto público estratégico para que la rueda de la economía vuelva a girar.
En la Venezuela actual, el salario es una ficción estadística. Aquí es donde nuestra propuesta rompe con la ortodoxia: no podemos esperar a que la «mano invisible» suba los sueldos en una década; el hambre no espera.
Proponemos un Ajuste de Dignidad Inmediato. Este no se debe financiar con la «maquinita» del Banco Central —el error que Friedman tanto denunció—, sino con la captura de valor real. Hablamos de la movilización de activos soberanos: las 31 toneladas de oro en Londres, los $5.000 millones en DEG del FMI y, fundamentalmente, un proceso agresivo de Justicia Financiera para repatriar capitales desviados por la corrupción. Recuperar lo robado es la forma más pura y ética de financiar el consumo interno.
El gasto público debe dejar de ser una herramienta de control político para convertirse en inversión de alto impacto. Debemos redimensionar el Estado: menos burocracia, más ingeniería y bienestar.
El Shock Eléctrico: Los planes de emergencia de $350 millones de la CAF son solo un paliativo. Reconstruir el Sistema Eléctrico Nacional requiere entre $25.000 y $40.000 millones. Este es el gran proyecto de inversión física que Keynes aplaudiría, pero bajo las reglas de transparencia y apertura de capitales de Friedman. Sin luz, no hay industria posible.
El Rescate de la Salud y la Educación: La salud venezolana está colapsada, y un pueblo enfermo no puede producir. Bajo el enfoque keynesiano, la reconstrucción de la red hospitalaria y la dignificación del gremio docente y médico no son «gastos», son inversiones en capital humano. Un ciudadano sano y educado es el estímulo de oferta más sofisticado y sostenible que puede tener un país.
Nuestra hoja de ruta es clara. Venezuela debe aplicar un Bicefalismo Económico:
Cerebro de Friedman: Independencia absoluta del Banco Central. Emisión cero. Seguridad jurídica total para que el petróleo, el gas y la minería atraigan los miles de millones de dólares en capital privado que hoy ven con buenos ojos a Venezuela.
Corazón de Keynes: Un Estado que invierte masivamente en servicios públicos, salud y educación. Un Estado que asegure que el incremento salarial inicial sea real y no se lo coma la inflación, utilizando los activos recuperados como un escudo de estabilidad social.
La reconstrucción no vendrá de una oficina en Washington o Basilea; vendrá del equilibrio entre el rigor y la empatía. Necesitamos la mano firme de Friedman para proteger nuestra moneda y la mirada larga de Keynes para reconstruir nuestra gente.
El objetivo final es simple pero ambicioso: que el venezolano vuelva a vivir de su trabajo y no de la asistencia. Es hora de dejar atrás el Estado empresario y fallido para dar paso al Estado Facilitador, aquel que entiende que su mayor éxito es que sus ciudadanos ya no lo necesiten para sobrevivir, sino para prosperar. Es momento de pasar de la economía de supervivencia a la economía del progreso.

Compartir
Lee Además...

Publica con nosotros

Publica tus edictos y notificaciones con nosotros. Te ayudamos a difundir información importante de forma profesional y efectiva. Contáctanos para saber más sobre cómo podemos asistirte.

Logo de Portuguesa Al Día - Diario Digital.

Contáctanos al 04124887397