Un grupo de políticos con viejos lazos con Venezuela está trabajando para forzar un cambio sustancial en la política de la Casa Blanca hacia el gobierno de Nicolás Maduro.

En el centro de esas gestiones está el llamado Grupo de Boston, una vieja reunión informal de legisladores de ambos países en la que estaban tanto Nicolás Maduro como su mujer, Cilia Flores, que hoy se ha convertido en una especie de comisión que efectúa propuestas de entendimiento entre el gobierno, la oposición y el poder estadounidense, y que ha logrado mediar para la excarcelación en años recientes de algunos estadounidenses que habían sido encarcelados en Venezuela.

«El nombre de Blum y del Grupo de Boston surge en numerosas conversaciones en Washington cuando se habla de posibles soluciones a la crisis venezolana, después de que la política de mano dura de Trump no diera los resultados esperados», dice el reportaje.

Blum fue a Washington tras las elecciones presidenciales que ganó Biden en noviembre, y según informó Emili J. Blasco en ABC, antes se vio con el presidente Maduro en Venezuela.

En la capital estadounidense, Blum se vio con Gregory Meeks, otro viejo integrante del Grupo de Boston que como representante demócrata preside la Comisión de Exteriores de la Cámara de Representantes.

«Desde entonces, según ha sabido ABC de fuentes con las que se vio Blum entonces, este propuso que la prioridad del nuevo gobierno estadounidense y su recién logrado control de las dos cámaras del Capitolio fuera resolver la crisis del sector petrolero», añade.

En este sentido, el Grupo de Boston y Blum hicieron circular un documento con una propuesta concreta para Biden sobre el sector petrolero venezolano. Se trata de una carta de cuatro páginas de cuya existencia, informó el portal Argus Media y a la que pudo acceder el periódico español.

La misiva propone reactivar las ventas de petróleo y canalizar los ingresos a una cuenta de depósito en garantía para pagar programas humanitarios que estén supervisados por Naciones Unidas. El Grupo de Boston estima que así se podrían generar unos 50.000 millones de dólares al mes a partir de un nivel predeterminado de petróleo distribuido por las empresas mixtas de Pdvsa.

Esa propuesta ha llegado a Meeks en el Capitolio, al departamento de Estado, a la Casa Blanca y la administración del presidente Maduro. Lo que subyace a esa propuesta, y un objetivo ulterior, es normalizar de nuevo las vías de comunicación entre Maduro y Washington.

Esta es la postura del Grupo de Boston: retomar negociaciones, no obstante esta postura no sería nada sin una serie de influyentes demócratas en el Capitolio que defienden una negociación con Maduro. Entre ellos está el propio Meeks, además de los senadores Chris Murphy y Chris Coons.

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