En agricultura, cuando hablamos de producción se refiere a la cantidad total de bienes agrícolas que se generan, como granos, frutas, verduras, leche o carne. Es el resultado final de todo el proceso agrícola y este puede medirse en términos de peso, volumen o valor económico.

 

Por otro lado, cuando nos referirnos a la productividad agrícola, esta se relaciona con la eficiencia de la producción. Se mide como la cantidad de producto obtenido por unidad de recurso utilizado, como por hectárea de tierra, por hora de trabajo o por cantidad de insumo (semillas, fertilizantes, etc.).

 

De modo que podemos señalar que la relación entre ambas es que la productividad puede influir directamente en la producción. Una mayor productividad significa que se puede obtener más producción con los mismos recursos o la misma producción con menos recursos. Esto es crucial para la sostenibilidad y la economía agrícola.

 

La diferencia principal entre ambas es que la producción es un concepto absoluto, mientras que la productividad es relativa. Así que, es posible tener una alta producción con una baja productividad si se utilizan grandes cantidades de recursos. Idealmente, se busca aumentar tanto la producción como la productividad para satisfacer las necesidades alimentarias de una población creciente de manera sostenible.

 

Para nosotros, el cultivo del café es una pasión, si naciste en este mundo de la actividad cafetalera, cuan difícil resulta, de acuerdo a nuestra cultura campesina distanciarse de esta actividad productiva. Hay los que tienen considerables extensiones y producen importantes cantidades del grano, hay quienes en poca extensión producen muy buenas cantidades, y existen los caficultores de subsistencia que apenas sobreviven. Es así como puede existir dos caficultores que producen 60 quintales cada uno, pero uno de ellos lo hace en dos hectáreas de sembradío y el otro lo logra en cuatro o más  hectáreas. La producción es la misma, pero la productividad es distinta. Esto es lo que debemos mejorar, hablar de productividad y dedicarnos a producir más en menos espacio de terreno cultivado y maximizando el uso de recursos. Decirlo es fácil, pero esto solo se logra si hay el empuje y el apoyo para potenciar la actividad primaria, y lamentablemente esto no existe en el modelo agrícola aplicado a este rubro por la inexistencia de una política de Estado en materia de café. Que hace falta; Investigación científica, acercamiento de la tecnología al campesino pobre, apoyo económico, financiamiento, sensibilización, capacitación, educación; esto es lo que falta.

 

Se han preguntado cuál es el beneficio obtenido por el caficultor primario en los acuerdos  internacionales de exportación logrados y anunciados por el gobierno. Toda la ganancia se queda en la agroindustria y los nudos exportadores del grano. Si no hay incremento en la producción de café con calidad de exportación, no entendemos de dónde sale el grano. Hay un “tufillo” a triangulación.

 

Pareciera que el campesino productor del grano, esta condenado a soportar las deformaciones del mercado diseñadas para estrangularnos y obtener (la agroindustria) el mayor jugo posible en la comercialización. El estado que en teoría debe ser el convocado a proteger al sector primario, lejos de cumplir con su misión, se convierte en la práctica en verdugo.

 

De lo particular a lo colectivo:

Quien sepa hacer las cosas, enseñe al otro, quien sepa hacer las cosas y lo está practicando, muéstrelo, ofrézcalo, enseñe al compañero, quien no lo sabe hacer busque la claridad. Mostrando pequeñas cosas podemos motivar, enseñar, aportar. Entonces los aportes particulares nos llevarán a la experiencia colectiva. Hagámoslo bien, hagámoslo mejor. [email protected]

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