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Entre la Cuarta y la Quinta | El «Gran Viraje» 2.0 y «el brujo Santapeste»

Entre la Cuarta y la Quinta | Edgar Alexander Morales

Por: Edgar Alexander Morales

El reciente anuncio de la Presidenta (E) Delcy Rodríguez, calificando la situación económica actual como un escenario de «no hay plata» tras un colapso del PIB que hoy apenas representa el 36% de lo que fue en 2012, nos coloca frente a un espejo histórico incómodo. Estamos ante un intento de «Gran Viraje» que, entre líneas, propone una apertura forzada: privatizaciones en sectores de industria pesada, agrícola y turismo, una reforma tributaria para no «asfixiar» al privado y la confesión de que el Estado ya no puede sostener solo el 91% del pago de pensiones. Es el reconocimiento táctico de que el modelo de controles estatales agotó su oxígeno y ahora, en este 2026, se busca desesperadamente el auxilio de ese mismo capital que ayer se señalaba como enemigo.

En este tablero, la llegada de Wladimir Padrino López al Ministerio de Agricultura y Tierras no es un cambio cosmético; es la reestructuración del último frente de resistencia económica: el campo. El discurso oficial intenta suavizar una realidad técnica que los gráficos de Conindustrias y el MPPEF no pueden ocultar: sin capacidad instalada real y con una inflación que devora cualquier aumento realizado sin respaldo —como el salto del 28,7% tras el fatídico pago de septiembre—, la soberanía agroalimentaria sigue siendo una consigna en busca de presupuesto. El reto de Padrino no será solo defender la tierra, sino entender que la economía, a diferencia de los cuarteles, no responde a órdenes, sino a incentivos, confianza y, sobre todo, a una producción que hoy sobrevive a duras penas entre banca de segundo grado y dificultades de insumos.

Estamos ante el Gran Viraje 2.0. El 8 de abril, la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo un anuncio con pocos precedentes en la historia de este país.Muchos se quedaron con la promesa de un aumento salarial, pero lo fundamental es que acaba de proponer un nuevo modelo económico. La presidenta encargada habló de una economía que había colapsado a partir del 2014. Dijo que el tamaño del PIB es hoy un 36% de lo que fue en 2012; una forma de decir: no hay plata. Habló con números, la familia de clase media venezolana recibe unos 189 dólares al mes en subsidios, si solo consideramos agua, electricidad y gasolina. Además, existen subsidios para las clases populares como el ya deficiente CLAP. Sobre el aumento del ingreso mínimo no dio una cifra, pero trató de moderar las expectativas hablando de un aumento responsable. La presidenta afirmó que, antes que nada, hay que poner a producir la economía para mejorar los salarios.

“Pido también que corrijamos errores propios del pasado. Los reconocemos, los corregimos y pido no repetir”. Dijo la jefa de Estado.

Yo pude leer entre líneas que propuso una comisión de diálogo para reformar la Ley del Trabajo, y vienen las privatizaciones. Aquí tenemos que leer entre líneas otra vez. Dijo que habrá una comisión para la evaluación de los activos del país, aunque no incluirá los hidrocarburos, es decir, PDVSA. Lo que sí podríamos ver en venta son empresas de turismo, industria pesada, agricultura, transporte y otros sectores. También viene una nueva reforma tributaria, según Delcy, para lograr un sistema de impuestos que no asfixie al sector productivo. En el ámbito inmobiliario, propuso reformas legales, afirmando que hay 500,000 viviendas en desocupación, principalmente porque los propietarios sienten que carecen de mecanismos de protección para sus activos. El nuevo gobierno tiene apenas tres meses, pero ya está cambiando todo desde el punto de vista económico. Ya ha aprobado una nueva Ley de Hidrocarburos y ahora va por todo lo demás. Se podría decir que estamos ante un nuevo momento histórico, como el Gran Viraje de Carlos Andrés Pérez o el Golpe de Timón de Hugo Chávez».

En el escenario político de Portuguesa de ven unas vainas…, parece haber surgido una casta de «jueces de la moral» que, con la sizaña como bandera, pretenden erigirse en los árbitros de la honestidad regional. Estos personajes, respaldados por ciertos medios de comunicación que prefieren el ruido al valor democrático, han reactivado la vieja lógica de Gestas y Dimas: los dos ladrones crucificados junto a Jesús. Para estos sectores, la corrupción no se mide por el hecho en sí, sino por quién la cometa. Según su conveniencia, existen «ladrones buenos» (los que piden perdón o pertenecen a sus afectos) y «ladrones malos» (aquellos a quienes conviene linchar públicamente). Es una ética de conveniencia donde el juicio no busca justicia, sino pasar factura ante la falta de «bozales de arepa», ese financiamiento que antes compraba silencios y que hoy, al parecer, se ha terminado.

El caso de la remodelación de la alcaldía por parte de José Ángel López en Páez es el ejemplo perfecto de este doble rasero. De repente, voces que antes callaron ante obras inconclusas de gestiones pasadas, ahora se dan golpes de pecho y exigen investigaciones exhaustivas. Si hay algo que indagar, que se haga, pero resulta sospechoso que este «gran poder de justicia» —que parece alimentado por vientos externos o intereses mezquinos— solo aparezca cuando no hay publicidad de por medio. Mientras en el pasado el silencio fue la norma ante remodelaciones dudosas, hoy se rasgan las vestiduras con una indignación selectiva. Al final, su retórica no aporta nada a la democracia de Portuguesa; solo confirma que su balanza está trucada para juzgar a los «Dimas» de turno mientras ignoran a sus propios «Gestas» de ayer. Ojo, no estoy acusando ni a los de antes, ni a los de ahora.

A ver, si vamos a hablar de soluciones creativas para la electricidad, ya es hora de dejar de importar “ingenieros” que no dan pie con bola y mejor contratar al brujo «Sanpateste». En el Ministerio de Energía Eléctrica hace falta alguien que no se ande con rodeos, porque lo que estamos viviendo es una «ensalmada» pero de pura mala suerte; los cortes de luz ya están a tres por locha y quitan esa vaina a placé, como si estuvieran jugando con un carrito de helados. Ahorita, la única «planificación» que existe es que, si parpadeas, te quedas a oscuras. Eso sí, ni se te ocurra decir ni pío, porque si protestas por el calor, pareces un «guarimbero» y si te quejas en redes, te meten el cartón de «incitación al odio». Aquí ya no se trata de arreglar turbinas, sino de meterle un conjuro a ese sistema que nos tiene como arbolito de Navidad en enero. El nombramiento de «Sanpateste» no sería para echarle aguita bendita a los cables, ¡qué va!, eso ya no tiene remedio. La misión del brujo sería mucho más pedagógica: poner a defecar parados a todos esos que tienen el dedo pegado del breque y lo bajan cada vez que les da la gana sin avisar. Queremos que, cada vez que decidan dejarnos sin luz para ver al sargento  «Hank» Voight o la  champions , sientan el verdadero rigor del «más allá» en sus propias entrañas. Si no nos dan megavatios, que por lo menos les den retortijones de esos que no perdonan, para que entiendan que con el sudor del pueblo de Portuguesa no se juega. ¡A falta de luz, que les sobre purgante!. Este es el numero del brujo; esta en Guararute, estado Yaracuy 04245919103

 

 

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