El panorama político en el estado Portuguesa está experimentando una sacudida significativa con el ascenso de figuras que buscan consolidar un liderazgo sólido en la región. A Edgar Miranda lo posicionan hoy como la opción principal de la oposición para la candidatura me imagino yo que para el 2029, para la Gobernación. Miranda parece estar jugando una estrategia dinámica: mientras consolida su base política, busca proyectarse como un actor clave en áreas técnicas estratégicas, perfilándose incluso como un asesor de peso en temas agrícolas, un sector vital para el estado. Esta combinación de ambición política y experticia técnica podría ser la fórmula que le otorgue el impulso definitivo hacia la candidatura de la silla regional.
Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos, especialmente cuando se analiza el desempeño de las fuerzas que lo respaldan. A pesar del entusiasmo, existe una percepción crítica sobre la madurez política de la gente que le acompaña, epa, eso lo digo yo, es mi percepcción. En la mis acera pero en postes diferentes está Vente Venezuela que en sus últimas movilizaciones en Acarigua y Araure, descritas por algunos sectores como «pasantías» o concentraciones de mediocre alcance, han dejado en evidencia la falta de un liderazgo territorial fuerte en municipios clave como Páez. Para que la oposición logre capitalizar el descontento, figuras como Miranda deberán no solo depender de su nombre, sino inyectar una dosis de «músculo político» y profesionalismo a estructuras que aún se perciben novatas en el arte de la movilización masiva.
El gran reto para la oposición llanera será transformar el reconocimiento en una estructura de poder real. Mientras María Corina Machado trata de mantenerse en un liderazgo nacional, la realidad local en Portuguesa dicta que sin reuniones efectivas y liderazgos de base en cada parroquia, las aspiraciones se quedan en meras intenciones. La ventana de oportunidad para Edgar Miranda está abierta, pero su éxito dependerá de qué tan rápido logre unificar a las facciones dispersas y demostrar que su proyecto tiene el peso necesario para enfrentar la maquinaria oficialista en un estado que es, por excelencia, roja rojita… y un gran termómetro político de Venezuela.
La «Política de TikTok»: Entre la Gestión y el Algoritmo
La irrupción de la denominada «Política de TikTok» ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en un eje estratégico que no se puede ignorar. He mantenido mis reservas, pero es innegable que los equipos comunicacionales del PSUV y el Gran Polo Patriótico, junto a la plataforma digital de los 14 alcaldes y el Gobernador de Portuguesa, han logrado un impacto positivo. Han sabido comunicar gestión de gobierno alejándose del periodismo tradicional, evitando caer en la trampa de responder a cada barbaridad que circula en las redes sociales. Esta nueva forma de comunicar prioriza la acción sobre la reacción, logrando que el mensaje de la obra pública llegue sin los filtros —a veces desgastados— de las estructuras de prensa convencionales.
Sin embargo, el éxito real no reside en sustituir lo viejo por lo nuevo, sino en una fusión inteligente. La comunicación efectiva hoy depende de un híbrido: la nota de prensa formal, el programa de radio y el reporte de inversión (datos y números) deben ligarse orgánicamente con los Live, los Reels y la mensajería instantánea como WhatsApp y Telegram. Mientras lo formal aporta la base técnica y la transparencia de la inversión, lo digital conecta directamente con la fibra emocional de la gente. Es un error subestimar el alcance de la red; el internet está llegando a comunidades, pueblos y caseríos mucho más remotos de lo que las estadísticas oficiales sugieren. Si en países bajo condiciones económicas extremas como Cuba, vemos a jóvenes y abuelos creando contenido desde la precariedad, es una señal clara de que la barrera digital se ha roto.
El mensaje para los sectores de la oposición debe ser de cruda introspección: es hora de dejar la confrontación estéril y pasar la página. Tras los eventos del 3 de enero, el tablero político cambió para todos; el impacto no fue exclusivo del chavismo, sino que sacudió los cimientos de una oposición que no debe sacar cuentas a la ligera. Seguir utilizando las redes sociales como una herramienta de agresión, minimización o subestimación del adversario es una estrategia condenada al fracaso. En lugar de usar el algoritmo para dividir, la dirigencia debería entender que el país reclama una comunicación que reconozca realidades y proponga soluciones, en lugar de alimentar un eco de conflictos que ya no resuena en el ciudadano de a pie.
Voy con otro dato | La premisa de que «la vida pública de los políticos le pertenece a sus adversarios» desnuda la realidad más cruda del ecosistema político actual: la transformación del historial de vida en un arsenal de guerra. En esta dinámica, cada palabra dicha en el pasado, cada gesto captado por una cámara y cada decisión administrativa dejan de ser propiedad del autor para convertirse en activos estratégicos de la contraparte. Para el político profesional, y más aún para el «politiquero» —ese que confunde la astucia con la sabiduría—, la exposición no es una vitrina de logros, sino un campo minado donde el adversario no busca debatir ideas, sino capitalizar errores. La vulnerabilidad surge cuando el ego impide entender que, en el momento en que se cruza el umbral del servicio público, la narrativa personal queda a merced de quienes necesitan destruirla para avanzar, convirtiendo la trayectoria en un expediente abierto de libre interpretación. Ante este escenario, la confrontación de argumentos se vuelve un ejercicio necesario pero peligroso para quienes no toleran el cuestionamiento. Los periodistas no poseemos la magnificencia de la verdad absoluta, pero nuestra labor es cercarla, asediarla y presentarla con la ética como brújula. En espacios como Entre la Cuarta y la Quinta y portuguesaaldia.com, la función no es simplemente narrar, sino ejercer esa crítica asociada a la verdad que se aprende tanto en las aulas universitarias como en el rigor de la universidad de la vida. El consejo para la clase política es uno, y yo no le gano nada, es gratis…, la única defensa ante una vida pública que ya no les pertenece es la coherencia. Si el argumento es sólido y la ética es el pilar, el uso que el adversario haga de la información se estrella contra la realidad de los hechos, que es, al final del día, el único terreno donde el periodismo responsable debe plantar bandera.
¡Ay, vale! Hay que reconocer que la creatividad de la oposición para el diseño gráfico de «facturas» está a otro nivel, casi que merecen un premio en Cannes pero por mejor ficción. Anda circulando por ahí un recibo de un negocio donde, entre el arroz y la harina, metieron un concepto de «Mil Bolos» por «Defensa de Maduro». O sea, imagínate tú, llegas por medio kilo de queso y terminas financiando la trinchera comunicacional por decreto de un punto de venta. Lo más gracioso no es el papelito impreso con una tipografía que parece sacada de una tarea de primaria, sino el gentío que se lo cree y pone el grito en el cielo como si de verdad existiera un impuesto de «protección revolucionaria» en la bodega de la esquina. ¡Definitivamente, el que se aburre en este país es porque quiere o porque todavía no ha visto el próximo invento de los expertos en IA!
Aqui les dejo el papelito

Édgar Alexánder Morales | Mono (de simio) Profesional, Bachiller Integral Comunitario y Lcdo. En Comunicación Social, Mensión Desarrollo Social
Feliz Dìa del Trabajador

