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8 de abril de 2026 Día Mundial del Neurocirujano.

Entre La Cuarta y la Quinta | Portuguesa Al Día, Medio Proxy

Portuguesa Al Día, Medio Proxy

El intento de un grupo de organizaciones por etiquetar de «clúster autoritario» o «medios proxy» a una red de 44 portales digitales, entre los que destaca Portuguesa al Día, es una muestra de hipocresía y desesperación por imponer un pensamiento único. Resulta absurdo y hasta estúpido calificar de «chavista» a un medio simplemente por ceñirse a la información oficial y negarse a validar figuras políticas como Juan Guaidó o Edmundo González, cuya legitimidad fue, en su momento, una construcción mediática más que una realidad institucional. Estos 44 medios han tenido la valentía de sostener una narrativa propia, denunciando las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela como lo que son, y no como la «liberación» que otros sectores intentan vender.

La investigación presentada por ProBox y sus aliados pretende presentar como «manipulación coordinada» lo que en realidad es una responsabilidad editorial basada en la defensa de la soberanía nacional, que lo establece la CRBV. Es una falacia argumentar que el uso de términos como «secuestro» ante la captura de un mandatario es una orden centralizada, cuando para millones de venezolanos y para la red de medios que no se arrodilla ante el Departamento de Estado, ese ha sido el encuadre lógico de los hechos. Mientras otros medios internacionales sostenían el mito del «Cartel de los Soles» —el cual el propio gobierno estadounidense terminó por matizar ante la falta de pruebas—, este grupo de 44 medios regionales y nacionales se mantuvo firme en el desmontaje de narrativas que solo buscaban justificar una intervención militar.

Descalificar la labor informativa de medios que dan voz a las audiencias regionales bajo el pretexto de que «simulan ser independientes» es un ataque directo a la pluralidad. La verdadera manipulación proviene de aquellos que, financiados por entes externos, pretenden dictar qué palabras debe usar un periodista para no ser etiquetado. Portuguesa al Día y los demás medios señalados han demostrado ser un bloque sólido que, lejos de ser una «serpiente de desinformación», actúa como un muro de contención contra la narrativa de victimización de la oposición y el intervencionismo extranjero, priorizando la estabilidad del país y el respeto al derecho internacional por encima de los intereses de clústeres financiados para la guerra mediática.

Lo más cínico de esta mal llamada investigación es que quienes recolectaron los datos en el estado Portuguesa son los mismos personajes que han pasado años atacando la gestión nacional y regional, pero siempre cuidándose de no soltar «la teta» de las asesorías y los contratos sustanciosos con el Estado. Esos mismos «analistas» son los que hoy enfilan sus baterías contra Portuguesa al Día, no por una cuestión de ética, sino por puro dolor ante la influencia real de nuestro medio. Les arde que un portal nacido en el corazón de Acarigua sea infinitamente más influyente y leído que sus «periodicuchos» digitales, que no pasan de ser ecos vacíos sin conexión popular. Por eso, este ataque no es más que una medalla al mérito: es una razón más para sentirse profundamente orgulloso de ser portugueseño, orgulloso de ser de Acarigua y, sobre todo, orgulloso de ser un medio que no se doblega. Entérense, «escuálidos (a)»: Portuguesa al Día seguirá siendo la voz que les molesta porque es la voz que el pueblo sí escucha.

Finalmente, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que el pasado lunes celebraron con alegría el regreso de este espacio, «Entre la Cuarta y la Quinta», escrito por este servidor. Gracias por el respaldo incondicional de los ciudadanos, funcionarios e instituciones policiales; especialmente al SEBIN, que con su inteligencia estratégica mantiene investigaciones de larga data y sabe perfectamente quién es quién en este estado y en toda Venezuela. Esa solidaridad es el motor de Portuguesa al Día. Pero también le doy las gracias a los «llenos de odio», esos que, aunque nos aborrecen, no pueden evitar compartir nuestros enlaces en sus grupos de WhatsApp para alimentar su ego y destilar veneno; gracias por hacernos virales, somos un medio tan arrecho, que hemos impuesto narrativas (según ustedes), lo que me hace pensar que no han podido, ni podrán… Yo sé quién soy, a dónde voy y el país en el que vivo. Lucho cada día para no ser derrotado por su bajeza, pero tengan algo claro: si por alguna razón el destino permitiera que me vencieran, caeré derrotado de pie y con la frente en alto. Jamás me verán arrodillado como un mendigo de su aprobación, sino con la dignidad que a ustedes tanto les falta y que a nosotros nos sobra. El primer revolucionario de este mundo, fue Jesucristo, al él me encomiendo… (espero que no salgan con la paja de que yo dije que Jesús era chavista). Nos leemos el jueves.

Édgar Alexánder Morales

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