Cada 28 de marzo, el calendario histórico de Venezuela y el mundo se detiene para honrar la memoria de Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez, el «Precursor de la Emancipación Americana». Al cumplirse un nuevo aniversario de su natalicio en 1750, su legado cobra una vigencia renovada en las tierras llaneras y en cada rincón donde la libertad es un valor fundamental.
Un ciudadano del mundo nacido en Caracas
Miranda no fue un estratega convencional; fue el único americano que participó en los tres grandes movimientos históricos y políticos de su tiempo: la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y las guerras de independencia hispanoamericanas. Su nombre, grabado en el Arco del Triunfo de París, es testimonio de una vida dedicada a romper las cadenas del absolutismo.
Fue él quien trajo consigo el diseño de la bandera tricolor que hoy ondea en nuestro país, izándola por primera vez en la Vela de Coro en 1806. Su visión no se limitaba a una frontera; Miranda soñaba con la «Colombia», una vasta nación continental que uniera a los pueblos liberados del yugo español bajo una sola identidad.
El estratega y el intelectual
Más allá de los campos de batalla, el 28 de marzo nos invita a recordar al hombre de las luces. Su archivo personal, conocido como la Colombeia, es uno de los patrimonios documentales más importantes de la humanidad, custodiando las ideas que dieron forma a la estructura republicana de las naciones americanas.
En el estado Portuguesa, su figura es recordada no solo como el Generalísimo, sino como el símbolo de la perseverancia. A pesar de su trágico final en la Carraca de Cádiz, su espíritu sigue presente en la formación de las nuevas generaciones de líderes que, al igual que él, buscan el bienestar colectivo y la soberanía de las instituciones.
Redacción Portuguesa Al Día

