Un estudio de la OIM destaca el impacto económico y fiscal positivo de las familias en América Latina y el Caribe.
Los migrantes venezolanos que residen en América Latina y el Caribe aportan anualmente más de 10.600 millones de dólares a las economías de la región. Según un estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), este aporte económico es resultado directo del gasto en vivienda, alimentación, salud y educación realizado por las familias desplazadas. En este sentido, la investigación subraya que la movilidad humana se ha convertido en un motor de dinamismo y creatividad para las naciones receptoras, quienes perciben un flujo constante de capital a través del consumo interno de bienes y servicios básicos.
El consumo interno impulsado por los migrantes venezolanos se distribuye de manera significativa entre los principales países de acogida, destacando Colombia con 3.000 millones de dólares anuales. Asimismo, en naciones como Chile y Perú, el impacto económico por concepto de consumo alcanza los 2.400 millones de dólares en cada territorio. Consecuentemente, estos recursos fortalecen los mercados locales, especialmente en sectores como el inmobiliario, donde el gasto en alquileres y servicios públicos representa el mayor porcentaje de inversión de los núcleos familiares que han manifestado su intención de permanecer en estas naciones.
La contribución fiscal de los migrantes venezolanos representa aproximadamente el 1,2 % del total de la recaudación tributaria en los países analizados por el organismo internacional. Al respecto, los emprendimientos liderados por ciudadanos de Venezuela han generado unos 40.000 puestos de trabajo en Panamá y han movilizado inversiones superiores a los 1.100 millones de dólares en la isla de Aruba. Por otra parte, integrar plenamente a esta población en el mercado laboral formal podría incrementar sustancialmente los ingresos públicos de los Estados a través de una mayor base de contribuyentes y el fortalecimiento de la seguridad social.
El perfil profesional de los migrantes venezolanos destaca por una sólida formación técnica y universitaria, superando el 60 % de profesionalización en países como República Dominicana y Panamá. No obstante, el potencial productivo de este capital humano se encuentra limitado por una tasa de informalidad laboral que alcanza al 82 % de la población migrante en la región. Finalmente, la OIM enfatiza que la regularización migratoria es la herramienta fundamental para maximizar estos aportes económicos, permitiendo que millones de personas accedan a servicios financieros que beneficien el desarrollo productivo tanto de quienes migran como de las comunidades que los acogen.

