El cultivo del café en Venezuela, que en otrora fué “oro” para los Alemanes y que hasta incluso llegaron a hacer analizar muestras del mismo en avanzadísimos laboratorios para la época, en Francia y Alemania, ya no es el mismo.

Ciertamente, desde el pasado, expertos conocedores sobre el tema como Jaime Henao Jaramillo ya desde los años ochenta explicaban las razones latitudinales y de orden geográfico dentro de América Latina que ofrecían ventajas comparativas únicas para que el café cultivado en tierras venezolana tuviese un perfil sensorial distintivo, único y característico.

Eran otros tiempos (también de desidia gubernamental)

En la actualidad, y en lo que respecta al Estado, se promueve el cultivo del café a la deriva, obviando aspectos básicos y fundamentales que para nada incluyen una visión clara de posicionamiento del País en el contexto mundial cafetero, y el mejor ejemplo lo son las variedades de café: nuestro “talón de Aquiles”.

Desesperadamente, se requiere contar con una variedad venezolana, para comercializar fronteras afuera, y aunque solo existen dos o tres, ninguna constituye garantía de permanencia en el tiempo, que ganando espacios de participación en los concursos internacionales de catas de café no sean vulnerables a las razas de royas, dado que no son variedades compuestas o multilineas.

Esta demostrado que una de las herramientas para retardar un poco la posibilidades futuras de epifitias de royas es mediante variedades compuestas, pero que incluyan líneas adicionales que reemplacen a las primeras en caso de que sean vencidas.

 

Para las tres variedades venezolanas esto no existe

 

En casi común que en Venezuela se cometan tantos errores, pero lo difícil es entender que se continúen cometiendo y que las autoridades que representan al Estado venezolano sean indiferentes ante esto.

En los años noventa, la irresponsabilidad administrativa imposibilita el registro del primer material venezolano con tolerancia a la Roya del café (amen de otros errores) para inicios del año dos mil se libera un material sin líneas de reemplazo que hoy no existe y, en la actualidad se promueven un par de materiales de café que tampoco consideran líneas de reemplazo.

La posibilidad de contar con un “Programa de Mejoramiento Genético” en el cultivo del café debe ser la piedra fundamental de un “Plan Estratégico de Posicionamiento Internacional de nuestro Café” o en su defecto de una “Política Cafetera” y aquí no existen.

Se publicitan eventos de la calidad del café en los Estados cafeteros y hasta en ediciones nacionales, se anuncian exportaciones de café, pero la realidad cierta es que ni benefician al productor ni constituyen un elemento de sostenibilidad.

En materia de café se siguen cometiendo errores y lo peor es no reconocerlos, con el agravante de estarse perdiendo un tiempo valioso que incluye no asumir un “Programa de Mejoramiento Genético”.

Lo que acontece en la Venezuela cafetera no augura un buen futuro para los productores ni para el País, puesto que parece ser que son otros los intereses los que privan.

Ing. MSc. Freddy Colmenárez-Betancourt / 11.585.479 / Ex Investigador para el cultivo del Café del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, INIA / Caficultor desde hace 25 años / [email protected] / Sanare, Lara, Venezuela 06 de Junio de 2024

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