El «Cementerio de los Grandes» fue testigo de un duelo vibrante que honró la historia de la Liga FUTVE TriunfoBet. En el marco de la Jornada 4, el Portuguesa FC logró una gesta de garra y coraje al empatar 2-2 frente a Trujillanos FC, tras verse abajo en el marcador por dos goles hasta los compases finales del encuentro.

Un inicio accidentado para el «Penta»

Desde el pitazo inicial de Ángel Arteaga, ambos conjuntos buscaron imponer condiciones explotando las bandas. Sin embargo, el esquema de Leo González sufrió un golpe temprano debido a la falta de precisión en la salida. Al minuto 17, un error en la zona de seguridad rojinegra permitió que Albaro Polo robara el balón cerca del área. El dorsal «17» no perdonó en el mano a mano ante Beycker Velásquez, mandando el balón al fondo de las redes para el 1-0 parcial.

A pesar del dominio territorial del Portuguesa, que encontraba en Johan Moreno y Gonzalo Salega a sus hombres más creativos, la zaga andina resistía. El guardameta Velásquez se erigió como figura antes del descanso, protagonizando una atajada milagrosa sobre la línea tras un remate de Miguel Umbría, manteniendo la diferencia mínima.

La estocada aurimarrón y la reacción llanera

En el complemento, el ingreso de David Livingston le dio una marcha extra a Trujillanos. La verticalidad del colombiano causó estragos y, al minuto 65, provocó un penal que el experimentado José Rivas Gamboa canjeó por gol. Con el 2-0, los «Guerreros de la Montaña» parecían tener el partido en el bolsillo, enfriando el juego con posesiones largas.

Pero la mística del «Pentacampeón» apareció cuando más se necesitaba. Al minuto 87, el revulsivo Jesús «Chiki» González encendió la chispa de la esperanza con un cabezazo certero tras un centro medido, acortando distancias.

Final de infarto en los doce pasos

El cierre fue un monólogo de presión rojinegra. En el minuto 90, una conexión magistral entre César Urpín y Jonathan Cañete terminó en una infracción del arquero Luis Terán dentro del área. El propio Cañete asumió la responsabilidad y, con una frialdad absoluta, selló el 2-2 definitivo que silenció el Estadio José Alberto Pérez.

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