Gastronomía de Semana Santa | La mesa de los hogares portugueseños se transforma con la llegada de la Semana Mayor. Mientras los aromas del dulce de lechosa y los tradicionales buñuelos invaden las cocinas, el mercado local de proteínas experimenta una dinámica propia, marcada por la tradición del pescado y las estrictas regulaciones del Estado sobre la fauna silvestre.
Las especies prohibidas: Chigüire y Baba fuera del menú comercial
A diferencia de décadas anteriores, la exquisita carne de chigüire, considerada por muchos como la «delicia máxima» de la temporada, no se encuentra a la venta en los grandes centros de expendio tradicionales como El Palito. Lo mismo ocurre con la baba; ambas especies permanecen bajo una estricta regulación de los organismos ambientales para preservar el equilibrio del ecosistema llanero. El cumplimiento de estas vedas ha desplazado el consumo hacia las ferias de pescado de río y mar.
El pescado seco: El rey de la mesa llanera
Para quienes buscan el sabor clásico del «pescado salado», el bagre seco se posiciona como el favorito, con precios que oscilan entre los 10 y 12 dólares (tasa BCV) el kilo. Para quienes lo prefieren fresco, el bagre se consigue entre 7 y 10 dólares, mientras que la cachama mantiene una alta demanda con un costo promedio de 5 dólares por kilogramo.
Opciones para todos los bolsillos
Para el presupuesto familiar más ajustado, especies como el Caribe, el Mije y el Coporo presentan ofertas atractivas de 3 kilos por 5 dólares, convirtiéndose en la opción más rendidora de la semana. Asimismo, una buena cabeza de jurel para el tradicional consomé revitalizante puede encontrarse entre 2.5 y 5 dólares, dependiendo del tamaño.
Gastronomía de Semana Santa
Para los paladares que buscan sabores marinos, los calamares y camarones pueden alcanzar hasta los 20 dólares por kilo en pescaderías especializadas de la ciudad. Sin embargo, nada compite con el cierre dorado de la jornada: un buen plato de buñuelos de yuca bañados en miel de papelón o el cristalino dulce de lechosa, tradiciones que, a pesar de los precios, se mantienen vivas en el corazón de Portuguesa.
Redacción Portuguesa Al Día
ÉdgarAlexander Morales | Foto: Julio Rojas

