Al Asad e integrantes de la Cámara de Operaciones de Alepo, formada por ONG, entidades comerciales y agencias gubernamentales, analizaron este asunto durante un encuentro en la urbe, donde ayer el mandatario sirio realizó su primera aparición pública desde la tragedia del pasado lunes.
Los responsables de coordinar la respuesta local explicaron al presidente y la primera dama, Asma al Asad, los entresijos del mecanismo que se puso en marcha en los primeros momentos del desastre, así como la magnitud de su impacto en los edificios y en términos de pérdidas humanas.
Este mediodía, Al Asad y su esposa se encuentran ya en la cercana provincia de Latakia, un bastión de la dinastía Al Asad con una significativa población alauita, minoría ética y religiosa a la que pertenece el mandatario, y también cristiana, otra comunidad clave para sus esfuerzos políticos.
En la capital homónima de la región, muy afectada por los sismos, ambos visitaron a los heridos ingresados en el Hospital Universitario Tishreen, incluidos una madre y su hijo recatados ayer con vida tras cinco días atrapados bajo los escombros, dijo la Presidencia en su cuenta de Twitter.

