El presidente sirio, Bachar al Asad, tomó parte en una reunión con actores de diversa índole en la ciudad noroccidental de Alepo para estudiar cómo abordar la transición de la respuesta «de emergencia» a los seísmos a una fase de recuperación, informó hoy la Presidencia del país árabe.
«Cinco días pasaron desde el devastador terremoto que golpeó Siria y es necesario pasar ahora de la respuesta de emergencia inicial lanzada por el Estado y la sociedad, a una respuesta organizada para hacer frente a las repercusiones y efectos del terremoto», explicó el órgano presidencial en un comunicado.

Al Asad e integrantes de la Cámara de Operaciones de Alepo, formada por ONG, entidades comerciales y agencias gubernamentales, analizaron este asunto durante un encuentro en la urbe, donde ayer el mandatario sirio realizó su primera aparición pública desde la tragedia del pasado lunes.

Los responsables de coordinar la respuesta local explicaron al presidente y la primera dama, Asma al Asad, los entresijos del mecanismo que se puso en marcha en los primeros momentos del desastre, así como la magnitud de su impacto en los edificios y en términos de pérdidas humanas.

Según la nota, el dirigente instó a los presentes a «pensar de forma analítica» para que esté disponible «durante los próximos días un plan con proyectos que puedan ayudar a Alepo a recuperarse después del desastre del terremoto».

Este mediodía, Al Asad y su esposa se encuentran ya en la cercana provincia de Latakia, un bastión de la dinastía Al Asad con una significativa población alauita, minoría ética y religiosa a la que pertenece el mandatario, y también cristiana, otra comunidad clave para sus esfuerzos políticos.

En la capital homónima de la región, muy afectada por los sismos, ambos visitaron a los heridos ingresados en el Hospital Universitario Tishreen, incluidos una madre y su hijo recatados ayer con vida tras cinco días atrapados bajo los escombros, dijo la Presidencia en su cuenta de Twitter.

El Gobierno sirio ha declarado «zonas de catástrofe» a las áreas bajo su control golpeadas por los seísmos en Latakia, Alepo, Hama e Idlib, las cuatro provincias más afectadas por una catástrofe que deja ya 3.553 muertos y 5.276 en toda Siria, incluidas las áreas en manos de la oposición.

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