Donald Trump ha ganado este lunes los caucus en el estado de Iowa, tal y como lo vaticinaban las encuestas, dejando atrás a Ron DeSantis y a Nikki Haley, que quedaron segundo y tercero, respectivamente. Mientras, Vivek Ramaswamy decidió abandonar la carrera presidencial republicana y mostró su apoyo al exmandatario.

Con el 95 % de los votos escrutados, Trump obtuvo el 51 %, DeSantis, el 21,2 % y Haley sumó un 19,1 %.

Si bien son los primeros resultados de Trump en la búsqueda por lograr la tercera nominación consecutiva a la presidencia de EE.UU. por el Partido Republicano, el triunfo en Iowa ha sido crucial en el inicio de las primarias republicanas que refuerza el vínculo del expresidente con los votantes del partido.

Pese a que el número de delegados que está en juego en Iowa apenas ronda el 1 % del total, la obtención de un buen resultado cobra gran importancia, ya que se considera que esa toma de contacto resulta determinante en las campañas electorales norteamericanas.

El caucus —o asamblea popular— de Iowa, tradicionalmente marca el pistoletazo de salida del largo proceso de elección de candidatos a la presidencia. En esta etapa primaria, los integrantes del partido político no votan del modo habitual, sino que organizan una discusión grupal y abierta: los votantes se reúnen en una habitación grande para ‘votar con los pies’; es decir, inicialmente se sitúan en un bando u otro en función de sus preferencias políticas, pero todos pueden cambiar de posición en cualquier momento.

El candidato ganador es quien, tras un intenso debate que puede durar horas, cuenta con el mayor número de seguidores. Los estados que emplean este método son Iowa, Alaska, Colorado, Maine, Hawái, Kansas, Minnesota, Nevada, Dakota del Norte, Washington y Wyoming.

Tras las elecciones primarias y los caucus, al final los votantes seleccionan a los delegados que, posteriormente, nombrarán en las convenciones demócrata y republicana a los candidatos presidenciales. Casi todos estos representantes están obligados a votar de acuerdo con los resultados de las primarias, pero esta máxima no se cumple siempre.

La importancia de ‘los primeros’ de las primarias
Los estados de Iowa y Nuevo Hampshire tienen un significado especial en las elecciones presidenciales, ya que allí se celebran las primeras elecciones primarias: mediante caucus y elecciones propiamente dichas, respectivamente. La atención mediática concentrada en Iowa es comparable con la que contarán todas las etapas posteriores durante la carrera presidencial. De este modo, la primera victoria parcial supone una gran oportunidad para que el candidato presidencial se declare como un serio aspirante a la Casa Blanca.

Por ejemplo, en 2008 un senador de Illinois poco conocido en esos momentos, Barack Obama, derrotó en Iowa a la precandidata demócrata favorita, Hillary Clinton, quien, a pesar de que venció en Nuevo Hampshire, no logró encarrilar su campaña desde entonces. Este hecho demuestra que quien gana las dos primeras consultas posee grandes probabilidades de convertirse en candidato a la presidencia del país.

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