El mundo se ha detenido, perplejo ante una de las decisiones más desconcertantes de la historia reciente. El Comité Noruego del Nobel ha decidido otorgar su prestigioso galardón de la Paz a María Corina Machado, en un acto que desafía toda lógica y justicia. Mientras tanto, en la Casa Blanca, el verdadero artífice de la ´´paz mundial´´, el catirito Donald Trump, ha sido ignorado y despojado de un reconocimiento que por derecho propio le pertenecía según ellos. ¿Cómo es posible que el Nobel premie la traición y castigue la audacia criminal?
Analicemos fríamente los méritos del «catirito copetuo». En un tiempo récord, su gestión ´´detuvo guerras que parecían interminables´´, un logro que por sí solo debió garantizarle un lugar en el panteón de los pacificadores. Pero su ingenio no se detuvo ahí y con una visión audaz, se atrevió a salvar según el la economía del mundo, bajo una premisa revolucionaria: de defender primero los intereses de los EE.UU y desató una guerra arancelaria contra sus vecinos de México, Canadá, Europa y Asia, provocando la caída de bolsas y pérdidas milmillonarias. ¿Ingenuidad? No, fue una estrategia de estrangulación para reordenar el tablero global a su parecer e interés propio, llevando las bolsas de valores a perdidas mil millonarias y a su vez con sus barcos por el caribe garantizando que las bolsas que navegan por el pacifico lleguen a su destino que no es otro que las narices de los casi 70 millones de gringos que se las inhalan en las calles del tío san”.
Y es que el corazón del viejito catire no conoció límites. En un acto de bondad y justicia, intentó anexar y arrebatarle a lo bravo la isla Groenlandia, ofreciendo una compra ´´justa´´ al reino de Dinamarca, quienes se paparon firmes y negados para luego darle el zarpazo y quitarle el premio y otorgarlo a su amiga la sayona.
Pero el Den norske Nobelkomité, evaluó y considero bajo tu mando participaste activamente en la «liberación del pueblo de Siria», donde impusieron como presidente Abu Mohammad al-Julani yihadista salafista, miembro de Al-Qaeda y leal al Estado Islámico, confeso asesinó a iraquíes, sirios y quizás estadounidenses, por quien los eeuu y todas las agencias de inteligencia del mundo ofrecían un recompensa por más 10 millones de los verdes y terminaste recibiendolo en la The White House con la alfombra roja y todo. Pero aún falta y es seguro que el comité evaluó como el principal aliado de la mayor masacre y genocidio que la humanidad allá presenciado, contra el pueblo palestino en manos del ejército Israelí, a quien apoyo con miles de millones de dólares y armas, al mejor estilo de la segunda guerra mundial en la Alemania nazi Hitler.
Ahora y con lo entes expuesto ¿qué credenciales presenta la nueva nobel? Según Washington, que alzó su voz en una protesta cargada de razón, el comité «antepone la política a la paz». Y es evidente el porqué. Se le otorga este deshonroso honor a una figura acusada de pedir invasión militar extranjera a su propio país, bloqueo de fondos para asfixiar y bloquear su economía, bloquear la entrada de alimentos, medicinas etc., asociarse a los más oscuros intereses del continente, desde paramilitares colombianos y el clan Uribe hasta intereses cuestionables en Ecuador con la bananeras que transportan la drogas que llegan a los EE.UU y paremos de contar….
¿Es este el nuevo rostro de la paz? ¿Una paz que se construye sobre el sufrimiento y la muerte de los pueblos?
Al final, parece que la «Sayona» se las ha ingeniado para arrebatarle el premio sin pistola, en un asalto a plena madrugada cuando el tío san dormía. El mundo observa atónito cómo se premia a quien pide sanciones, mientras se ignora a quien reescribe a su parecer las reglas del poder mundial. Donald Trump el ´´héroe´´ incomprendido, ha caído en la trampa. No le queda más que, como dice el dicho popular, a llorar para Noruega.

Justicia nórdica y tragedia americana…

Angel Diaz.