(Cruz Mario Silva).- No es casualidad que la Federación Venezolana de Fútbol haya sido atacada en su infraestructura informática, como tampoco lo fue que la plataforma computacional del Instituto Nacional de Hipódromos haya sido vulnerada y mucho menos que un soldado -mercenario- estadounidense haya obtenido más de 400 mil dólares de ganancias durante una apuesta en una plataforma de juegos en la que invirtió de 33 mil $, con los datos sobre la incursión militar y posterior secuestros del presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores el pasado 3 de enero del presente año.
“En los últimos meses, dos actores de amenaza pusieron a Venezuela en el ojo del huracán de la ciberseguridad. Los números son difíciles de ignorar: más de 205 millones de registros de ciudadanos venezolanos expuestos, más de dos Tera Bite de datos exfiltrados, múltiples instituciones críticas y fintech afectadas; pero la exfiltración masiva es solo la punta del iceberg. El ecosistema de amenazas cibernéticas sobre Venezuela en 2025-2026 es uno de los más complejos y diversificados de la región”.
Estos datos me los hizo llegar un amigo computacional -Cheket- vía Linkedin, en el que explica que: Ransomware: Campañas activas dirigidas a organizaciones con cifrado de datos y extorsión. Data Leaks: Exfiltración y venta de BD en la Dark Web. Los casos de MalconGuerra2 y Gordon Freeman son los más documentados, pero no los únicos. DDoS y Botnets: Infraestructura usada para ataques de denegación de servicio contra portales gubernamentales y servicios financieros venezolanos. Phishing: Campañas masivas de phishing suplantando entidades públicas y privadas. RAT distribuido por SVG: Vectores de acceso remoto RAT distribuidos a través de archivos .svg, rev, entre otros. Familias de Stealers: Múltiples familias de stealer como Vidar, Lumma, Agentesla, etc. Scams bancarios organizados: Desarrollo y distribución de scam bancario. Carding en Telegram local: Canales y grupos dedicados a la compraventa de datos de tarjetas de crédito/débito. Operaciones internacionales de carding: Venezuela como nodo activo en redes internacionales de fraude con tarjetas. Fraude en criptomonedas: Esquemas de inversión fraudulenta, suplantación de exchanges y wallets falsas dirigidas específicamente a la comunidad cripto venezolana. Hacktivismo: Grupos con motivaciones ideológicas y políticas realizando defacements, filtraciones selectivas y ataques DDoS. APT dentro de Venezuela: Actividad de amenazas persistentes avanzadas operando dentro del territorio venezolano. Phishing ADS: Campañas de phishing pagadas a través de plataformas publicitarias como Google Ads o Meta Ads”.
Según mi amigo Cheket, lo que más preocupa no es el volumen sino la naturaleza de los objetivos ¿Qué se puede hacer desde el ecosistema privado? Implementar estrategias y lineamientos de seguridad desde lo gubernamental hasta lo privado, así como establecer alianzas articuladas y transversales en el que el Gobierno venezolano asuma la directriz; de la misma forma generar inteligencia real, accionable, efectiva, responsable y estructurada, porque los atacantes ya operan sin fronteras, todo eso comprendiendo claramente el panorama geopolítico, económico y social del país.
Venezuela no es la única nación de Latinoamérica bajo ataque, esta situación también lo sufren Colombia, Paraguay, Bolivia, Chile, Ecuador, entre otros. La ciberseguridad latinoamericana necesita una respuesta coordinada. “La fragmentación defensiva es la mayor ventaja del atacante”, porque vienen por más.
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Araure, viernes 24 de abril del 2026

