En los últimos años, las redes sociales han servido de vitrina para una subcultura que desafía las nociones tradicionales de la identidad: los Therians. Este grupo está compuesto por individuos que sienten una conexión profunda, espiritual o psicológica con un animal no humano, identificándose como tal en un nivel interno. A diferencia del cosplay o de los furries, para un therian la animalidad no es un disfraz, sino una parte intrínseca de su ser.

¿Qué significa ser Therian?

El término proviene del griego thēríon (bestia salvaje). Los practicantes suelen experimentar lo que denominan «cambios», que pueden ser mentales (sentir instintos animales) o sensoriales (la sensación de tener extremidades que no existen, como una cola o alas).

Identidad, no elección: Muchos reportan que esta sensación ha estado presente desde su infancia. El uso de máscaras artesanales, colas y la práctica del quadrobics (correr o saltar en cuatro patas) son formas de expresar su «thieriotipo». Plataformas como TikTok y Discord han permitido que jóvenes, principalmente de la Generación Z, encuentren validación en un mundo que a menudo los etiqueta como «extraños».


La Perspectiva Crítica y el Choque de Valores

Este fenómeno no ha estado exento de controversia, especialmente en círculos conservadores y religiosos, donde se percibe como una manifestación extrema de la fragmentación de la identidad moderna. Los críticos argumentan que la desconexión con la realidad biológica humana es un signo de una sociedad que ha perdido su norte moral y espiritual.

Al analizar este tipo de tendencias desde una visión teológica tradicional, muchos estudiosos recurren a las Escrituras para señalar lo que consideran una desviación del diseño original de la creación. Un pasaje frecuentemente citado en este debate es Romanos 1:22:

«Profesando ser sabios, se hicieron necios» (Romanos 1:22, RVR1960).

Este versículo suele utilizarse para argumentar que, al alejarse de la verdad divina y del orden natural establecido, el ser humano cae en razonamientos que, aunque parezcan sofisticados o «liberadores» bajo conceptos de autoidentidad, terminan por oscurecer su propio entendimiento sobre quién es realmente ante su Creador.

Un Desafío para la Empatía y la Ciencia

Mientras la psicología moderna busca entender si esto forma parte de una disforia de especie o simplemente es un mecanismo de afrontamiento y autoexpresión creativa, la sociedad se encuentra en una encrucijada. Por un lado, está la libertad individual de exploración personal; por el otro, el apego a estructuras biológicas y espirituales que han definido a la humanidad por milenios.

El fenómeno Therian es, en última instancia, un espejo de la búsqueda humana de pertenencia en un siglo XXI cada vez más digital y plástico, donde la frontera entre lo que somos y lo que deseamos ser es cada vez más delgada.

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