Perorata por la necesidad de un cambio necesario.
José Gregorio Palencia Colmenares.
Escritor, poeta, conferencista
y articulista de medios.

“Las masas humanas más peligrosas son aquellas en. cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio”
Octavio Paz 1914 – 1998
Premio nobel de literatura

En el canto 22 de la famosa obra de Homero “La Ilíada”, se presenta un dialogo interesante entre dos de sus principales protagonistas sobre las arenas de lo que hoy es un lugar cerca de la ciudad de Çanakkale, en Turquía, donde Aquiles el de los pies ligeros le espeta a Héctor:
—¡Héctor, a quien no puedo olvidar! No me hables de convenios. Como no es posible que haya fieles alianzas entre los leones y los hombres, ni que estén de acuerdo los lobos y los corderos, sino que piensan continuamente en causarse daño unos a otros, tampoco puede haber entre nosotros ni amistad ni pactos, hasta que caiga uno de los dos y sacie de sangre a Ares, …
Quise traer este fragmento que se convierte en una tacita afirmación, para demostrar que aún hoy, en la humanidad persiste en este criterio.
Basta pasear por la geopolítica mundial para encontrar las evidencias de un mundo en guerra. El genocidio en Gaza, la guerra en Ucrania, las guerras intestinas en África, que persisten por los intereses de las grandes corporaciones para hacerse de sus recursos naturales, las amenazas creíbles sobre la generación de conflictos bélicos en Taiwán y algunos tan próximos como el que se nos plantea por idénticas condiciones, intereses, con la vecina Guyana.
Cabe destacar que, en este sin sentido, los conceptos como patria o nación no caben en las narrativas cerebrales de los combatientes ya que ahora la carne humana se intercambia por dinero, en un ejercicio de libertad provocado por la necesidad de cualquier cosa, hoy existen ejércitos de mercenarios que les da igual combatir en las montañas de Afganistán o en las sábanas de Apure, como BlackWater o el Grupo Wagner entre muchos otros, cuyas acciones son financiados por grupos de poder y en muchas oportunidades no por los estados.
Esto sin duda alguna nos remite al primitivismo, con la salvedad de que no se trata de sobrevivir para preservar la especie, si no por el contrario, la enumeración de razones fútiles e innobles se hace incontable, pero justificadas en las pantallas de las bolsas de valores donde se comercian las acciones de las corporaciones y sus commodities.
Dentro de este contexto quiero también traer a colación una frase que también para su momento significo una absoluta verdad, Existen tantas morales como culturas.
Esta aparente disrupción en la línea narrativa en esta reflexión, es solo para aterrizar de manera forzada en el objetivo único de la misma, el hombre.
Ese ser que puede estar en cualquier lugar del mundo, pero que esta dotado de todas las herramientas naturales, que nos igualan como seres humanos y particularmente sentimos la necesidad de ejercer nuestro derecho de ser libres de todo aquello que no permita que desarrollemos nuestra identidad por dogmas, e impidan nuestro crecimiento como individuo y sociedad, a un estadio elevado de valores virtuosos.
La libertad de pensar, la libertad de transgredir lo estatuido, la libertad para generar nuevos conceptos que nos propongan una sociedad de valores distintos y una ética mejor razonada, más allá de la imposición de intereses preconcebidos se considera la absoluta libertad, la cual, para nada significa defender el libertinaje, la anarquía, la inmoralidad o la amoralidad.
Criticar la moral es en modo alguna negarla, porque sabemos su invaluable valor en que se fundan y desarrollan las civilizaciones.
Criticar la moral instituida es el comienzo para desarrollar una común con valores comunes.
También es cierto que una persona que ejerza la libertad de conciencia no dejara de ser victima del férreo y implacable proceso acusativo de la moral establecida, como no necesitamos caer en la ingenuidad de no saber que la tragedia es consustancial a la vida humana.
Sin embargo, hoy la realidad nos obliga a generar pensamientos y acciones tendentes a cambiar nuestras creencias y valores, ya que la misma nos indica, que no estamos en las arenas de troya, con un Ulises declarando su necesidad existencial de asesinar a su enemigo.
¡No! La realidad hoy es que estamos en una aldea global, donde existen muchos Ulises con sus respectivos Héctor y cada uno con un dedo sobre un botón disparador de armas nucleares.
Recuerden que ser felices es gratis.
Paz y bien.

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