En un giro dramático que ha puesto al mundo en vilo, las últimas 24 horas han marcado el inicio de una confrontación militar directa entre Estados Unidos (en coalición con Israel) e Irán. Lo que comenzó como una serie de amenazas y despliegues navales masivos en el Golfo Pérsico ha desembocado en una operación de combate abierta.
1. El Ataque: «Operación Furia Épica»
Durante la madrugada de este sábado 28 de febrero, Donald Trump anunció el inicio de operaciones de combate «masivas» contra territorio iraní.
Objetivos: Bombardeos coordinados sobre instalaciones nucleares, bases de misiles balísticos y centros de mando de la Guardia Revolucionaria en Teherán y otras ciudades estratégicas.
La narrativa de Trump: El mandatario estadounidense ha justificado la acción como un «ataque preventivo» para evitar que Irán obtenga el arma nuclear, instando además al pueblo iraní a «tomar su destino en sus manos» y derrocar al régimen de los ayatolás.
La Respuesta de Irán: Fuego sobre la Región
Teherán no tardó en reaccionar, activando su arsenal de misiles en lo que describen como un acto de «legítima defensa».
Contraataque: Se reportó una oleada de más de 125 misiles balísticos lanzados desde Irán hacia el norte de Israel y bases militares estadounidenses en el Golfo, específicamente en Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Impacto: El cuartel general de la Quinta Flota de la Armada de EE. UU. en Bahréin confirmó haber recibido impactos de misiles, mientras que en Irán se denuncian víctimas civiles, incluyendo el impacto en una escuela que habría dejado al menos 24 fallecidos.
¿Por qué el conflicto? Las claves de la hostilidad
La agresiva postura de la administración Trump responde a una estrategia de «presión máxima 2.0» que busca un rediseño total del equilibrio de poder en Oriente Medio:
El dilema nuclear: Trump exige el «enriquecimiento cero» de uranio, una línea roja que Irán se niega a cruzar, alegando su derecho al uso pacífico de la energía nuclear. Las negociaciones en Suiza fracasaron apenas 48 horas antes de los ataques.
Debilitamiento interno de Irán: EE. UU. percibe un régimen iraní vulnerable, asfixiado por sanciones económicas y fracturado por las violentas protestas internas de los últimos meses (diciembre 2025 – enero 2026). Washington apuesta a que un golpe militar contundente catalice un cambio de gobierno.
Geopolítica y disuasión: Para Trump, la pasividad no es una opción frente a los «proxies» de Irán (Hezbolá, hutíes). El despliegue militar actual es el mayor desde la invasión de Irak en 2003, buscando restaurar la hegemonía estadounidense mediante la fuerza bruta y la disuasión directa.
Estado actual: El espacio aéreo en la región está cerrado y los mercados energéticos han reaccionado con una subida brusca del precio del petróleo. La gran incógnita es si esto es un golpe quirúrgico de corta duración o el inicio de una guerra regional prolongada.
