Por primera vez desde el 2017, el Juego de Estrellas de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional tuvo su página en el calendario con un duelo entre el equipo de Occidente y Oriente. Pero no se trató de cualquier retorno. Aunque el mismo presidente del circuito, Giuseppe Palmisano, aseguró que el tiempo fue corto para poder organizar la cita, la respuesta fue innegable.

Mánagers, coaches, jugadores y hasta personalidades ajenas a la disciplina del bate y la pelota iluminaron el terreno del Estadio Monumental Simón Bolívar de Caracas el lunes y dejaron una semilla que promete florecer en un espectáculo que se apodere de la atención nacional año tras año.

«Es un juego que nos inspira. En verdad espero que no se muera la tradición», señaló Lorenzo Cedrola, jardinero de los Tiburones de La Guaira. «Son eventos importantes en cualquier liga, que sirven de motivación adicional para los jugadores. Es un honor para mí poder estar aquí y sé que para el resto de los muchachos también».

Es un sentimiento que comparte Melvin Mora, el nuevo inmortal del Salón de la Fama del Beisbol Venezolano y que estuvo presente como uno de los invitados de lujo en el choque.

«Hubo un momento en el beisbol venezolano en que las cosas quizás no estaban en su mejor momento y para todos nosotros, los de la época que a mí me gusta llamar como la de los ‘fiebrúos’, era algo que generaba preocupación», admitió Mora, quien también formó parte de dos Juegos de Estrellas de las Grandes Ligas. «Ver cómo ahora hay tantas figuras en este estadio. Y si hablas con ellas, te das cuenta de que están aquí por los motivos correctos, para disfrutar y brindar un buen espectáculo a la gente. Es un triunfo para la liga», agregó.

Uno de los grandes responsables de este resurgimiento del evento podría ser Ronald Acuña Jr. El patrullero de los Bravos de Atlanta no solo está disputando su segunda temporada corrida en el circuito, incluso después de haber sido coronado como el MVP de la Liga Nacional este año, sino que también regresó justo a tiempo para participar en el cotejo de luminarias, algunas horas después de haber recibido el premio Hank Aaron en Las Vegas

«He visto a Ronald y a pesar de que somos adversarios en la liga, le he dado las gracias y lo he felicitado por lo que está haciendo por el béisbol venezolano», señaló José Alguacil, mánager de los Leones del Caracas y del equipo de Oriente en el duelo del lunes. «El simple hecho de que alguien así esté aquí ya es grande, pero que además se esté estrellando contra paredes como si nada, jugando con esa intensidad, es digno de admirar».

Jackson Chourio, uno de los principales prospectos del deporte en la actualidad y quien había culminado su actuación con las Águilas del Zulia hace algunas semanas, justo antes de viajar a Milwaukee para hacer oficial su histórica extensión de contrato con los Cerveceros, también hizo su retorno a Venezuela para formar parte del clásico.

«Tuve la oportunidad de estar en el Festival de Jonrones y la pasé muy bien. Poder compartir con todas estas figuras otra vez y con algunas que no estuvieron hace una semana, es realmente especial. Este tipo de eventos son especiales, no importa la jerarquía que tengas o el lugar en donde juegues», agregó.

 
El staff técnico de Occidente contó con tres de los cuatro mánagers que conforman los equipos de la región

Yeferson Soteldo y Josef Martínez, jugadores de la selección nacional de fútbol, se pasearon por el terreno de juego antes del inicio del choque. También lo hicieron ex figuras del béisbol criollo, como Freddy García, Mora, Alex Cabrera y Carlos Guillén.

Con música en vivo que llegaba desde lo más profundo del jardín izquierdo y central, las estrellas preparándose en el terreno y el impactante Estadio Monumental en su máximo esplendor, los aficionados comenzaron a llenar sus asientos en el recinto, en medio de un ambiente que dejaba ver que un juego importante estaba por comenzar.

«Nosotros conversamos con los muchachos y todos querían participar. Los mismos lanzadores, sin importar la carga de trabajo con la que venían, dijeron que por lo menos querían sacar un out», aseguró Henry Blanco, dirigente de Cardenales de Lara y del equipo de Occidente. «El interés de los muchachos es lo que hace que juegos como este valgan la pena. Si no hay interés, no hay espectáculo. Pero en esta oportunidad, hay un interés muy grande».

Ahora, la meta es conservar ese entusiasmo para los años venideros. Recuperar la importancia del evento y su valor entre los aficionados.

«Queremos que, para el año próximo, con más tiempo de preparación, podamos hacer esto algo de dos noches. En una, el Festival de Jonrones, y luego, el Juego de Estrellas, respetando el día de descanso posterior para no agotar a los jugadores», contó Palmisano. «Queremos hacer de esto algo que disfrute toda la familia venezolana y una cita en la que los jugadores quieran participar año tras año».

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