Homar Garcés
Aunque se le cuente la historia día por día, con lujo de detalles, los derechistas y conservadores siempre dirán que el socialismo revolucionario ha sido (o será) un gran fracaso en todas las naciones dónde se ha proclamado, sin echar una mirada crítica y minuciosa a lo que ha sido el capitalismo en todos sus años de vigencia. Es cosa harto sabida que con gente de pensamiento y de actitud conservadores, es decir, apegada a la moralidad o la ideología imperante (pese a que se diga a sí misma racional, moderna y democrática) se dificulta sostener una discusión constructiva sobre la realidad que defiende y las ideas que atacan con ferocidad fanática. Una gran mayoría de este tipo de gente desconoce adrede (por darle algo de raciocinio) que la libertad, la democracia, la igualdad, la paz y la soberanía que afirman defender son también parte importante de los derechos y demandas de aquellos que, situándose en la acera de enfrente, viven en el mismo territorio y bajo el mismo sistema de sociedad que ellos. Dicha gente le atribuye al socialismo revolucionario los males, los defectos y los abusos que son, precisamente, rasgos característicos del sistema-mundo capitalista liberal que, según sus puntos de vista, sería el mejor de todos los sistemas políticos, económicos y sociales ideados e implantados por los seres humanos en este planeta. En los grandes medios informativos, al igual que en los centros educativos, culturales y religiosos, se difunde una verdad estereotipada y uniforme que hace ver a todos que todo está bien y no se puede ni se debe cambiar nada.
Así, en vez del debate y la argumentación dialogada, los sectores dominantes y sus seguidores fanatizados prefieren silenciar y eliminar a quienes se adhieren al socialismo revolucionario y cuestionan su papel hegemonista. Impiden de cualquier forma la difusión de sus propuestas. De ninguna manera permiten saber que las diversas experiencias revolucionarias que tuvieron lugar en Rusia, dando nacimiento a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en China, en Vietnam, en Cuba, en Nicaragua y, con sus pros y sus contras, en Venezuela, han tenido que enfrentar a enemigos internos y externos, coaligados con la finalidad de acabar con éstas; obstaculizándoles la paz mediante agresiones militares directas e indirectas, así como impidiendo su desarrollo con la aplicación de bloqueos y sanciones unilaterales que limiten su acceso a productos e insumos indispensables para la población y el llegar a acuerdos bilaterales con otros gobiernos del mundo, tal como lo han hecho los gobiernos imperialistas de Estados Unidos desde hace largo tiempo y se ve reforzado en la actualidad. Esto debiera ser suficiente para rebatir los argumentos propagandísticos con apariencia de objetividad en relación con un pretendido fracaso de las propuestas de cambios revolucionarios del socialismo (mejor entendido como comunismo). Con eso presente, hay que reflexionar (con un poco de esfuerzo y objetividad): Si el socialismo, que es decir el comunismo, está destinado a fracasar, ¿Por qué sabotearlo?.
La misión de desasnar a la derecha (y de despertarle la conciencia, además, a los sectores subordinados que aún pudieran creer en su narrativa repetitiva, inconsistente y reaccionaria) pasa por poner énfasis en lo que ha sido su propia historia, en lo que representa el sistema capitalista imperante en cuanto a la generación de desigualdades e injusticias sociales, de explotación no compensada de los trabajadores, de degradación creciente de la naturaleza en todos sus ámbitos sobre la Tierra, de alienación de las personas y de negación de la libertad y demás derechos democráticos de la inmensa mayoría. No es suficiente oponerle razones coyunturales ni hacerse eco de consignas y análisis del pasado con que se pudieran confrontar sus posibles avances y arraigo en la conciencia del pueblo. Se deben sumar los aportes de quienes se mantienen al día con sus análisis del momento y contribuyen con sus percepciones a captar mejor la comprensión de los mecanismos utilizados por la derecha reaccionaria para distorsionar la imagen y los ideales de la izquierda revolucionaria; entendiendo de antemano que esto no será definitivo hasta que sean abolidas las estructuras verticalistas y jerárquicas del Estado burgués liberal que se halla implantado en nuestras naciones desde hace ya más de doscientos años, lo cual es algo fundamental para una emancipación integral de las personas.
🎯 ¿Quieres llegar a TODO Portuguesa con una sola inversión?
Con Portuguesaaldia.com, tu mensaje impacta a la audiencia más grande y activa del estado.
📈 1M+ Visitas/mes
📱 +4.5M Visualizaciones
📻 Cobertura Total
Audiencia comprometida: 88% de visualizaciones activas en Telegram. Acceso a nuestra radio y aliados como Acarigueña 92.9 y Soberana 92.9.
¡Invierte donde ya está la atención de Portuguesa!
📱 Escríbenos al WhatsApp: 0412-4887397