«Me han dicho que el pueblo, se encuentra indefenso, y que se encuentra inerme, como la edad ante el tiempo. Como un anciano herido, cómo un niño de pecho. Y a mí me habla la historia, no me han echado el cuento». / Canción, Trigo y molino. Ali Primera.
La cosecha:
Por estos tiempos cada año, se inicia la temporada que todos esperamos, unos más que otros, pero ya todos andamos en plena cosecha. Desde los que cosechan cantidades importantes por encima de los cien sacos y muchísimo más, hasta los pequeñitos que apenas sé asoman a cinco o diez quintales. Todos ellos son caficultores, y justamente, quienes menos producción tienen son los que más ayuda requieren y les urge recibir la solidaridad y el apoyo. Ellos requieren ayuda técnica y material. No sé cómo hay mentes insulsas que se refieren despectivamente a estos pequeños productores, que según ellos deben dedicarse a sembrar papas, ignorando que estos representan justamente la mayoría de los caficultores del país, y en ellos está precisamente la sangre y el sudor de un pueblo desvalido y golpeado.
Quien tiene más saliva traga más harina, quien más recursos tiene ve las cosas con el color del cristal de sus espejuelos. Los pequeños son quienes tienen menor capacidad de resiliencia, que es el término de moda hoy, y no es otra cosa que la capacidad de resistir ante la adversidad; este sector al que me refiero, tiene menor capacidad de aguante. Son ellos precisamente quienes más necesitan el empuje, el apoyo y la solidaridad. No es lo mismo, el empresario del campo que puede pagar para que le realicen las labores, que quienes tienen que realizarlas ellos mismos, a punta de manos callosas, sudores añejos y picantes, con «charapo» mellado,  y con botas llenas de parches y agujeros. A estos últimos, va todo mi aprecios y mi modesto empeño por la caficultura contra poderosos y traidores; además, porque en ellos me incluyo como modesto caficultor, aunque algunos quieran poner en duda, tal vez por mi conocido gusto hacia las letras, o por la arrogancia y mezquindad que a veces les percola la piel y el pensamiento. Por estos pequeños e invisibles caficultores, mi esfuerzo en participar en la construcción de UNACAFEV.
Sin un disparo:
Sin gastar una sola munición, sin un solo disparo, sin gastar un centavo, de repente se apuraron los pasos para acordar lo que ya habíamos propuesto hace unos días. El anuncio de una posible movilización nacional de los caficultores, apuraron los mandatos y las órdenes para ejecutar la propuesta hecha por los caficultores y se anuncia como cierta unos nuevos esquemas para el precio de la cosecha 2023. Funcionó la presión, y por fin, anunciaron dar paso a la propuesta hecha por nuestros compañeros en la mesa de acuerdo. Así han anunciado los precios de 170, 180 y 190 como referente, esto nos satisface. Tan solo nos asalta la duda de la no presencia de la CVC, de todos los actores comerciales, y que el acuerdo no abarca a todos los estados productores de café. Sin embargo,  esperamos que esta vez respeten los acuerdos verbales y además se incorpore el resto de los no incluidos hasta ahora. No olvidemos que para los campesinos la palabra es un documento. Reconocimiento al equipo de la mesa técnica. Seguimos esperando la firma de la modificación de la gaceta 42303.
Bien valió el anuncio de protesta nacional, que tendrá su momento. En la práctica, la marcha se realizó y surtió efecto. Literalmente fué  una marcha sin salir de nuestras trincheras hecha montañas de café.

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