“Tus hijos, patria mía, supieron batallar” proclama Eduardo Blanco en Carabobo de Venezuela Heroica. Y así fue.
Casi diez años después de la declaración de la independencia, el 24 de junio de 1821, la hoy Venezuela se vislumbraba nación. Restaban aún sacrificios hasta veinte y cuatro meses después cuando con la batalla naval del Lago de Maracaibo terminaran los combates en esta tierra de gracia y aún más para que, el 30 de marzo de 1845, el Reino de España reconociera que la antigua Capitanía General era una patria libre, soberana e independiente.
Entre aquella jornada en la cual representantes de siete provincias suscribieron en la Capilla de Santa Rosa de Lima el acta en donde manifestaron estar “absueltos de toda sumisión y dependencia” y la decisiva derrota de las tropas del Mariscal De la Torre transcurrió una década terrible.
Según historiadores fueron más de doscientos mil los muertos y muchos más los heridos -sobre una población total de unos ochocientos mil habitantes- a lo largo de la contienda, con la destrucción y ruina de la economía local. Tiempo de altas y bajas pero marcado por la perseverancia sin asomo de desánimo de los Padres Libertadores, Bolívar a la cabeza.
“Carabobo duró lo que el relámpago; puede decirse que para todos fue un deslumbramiento” glosa otra vez Eduardo Blanco, pero para todo venezolano, venezolana, Carabobo debe estar más que en el recuerdo, presente cada día para inspirarnos de que tanto somos capaces como pueblo cuando marchamos juntos porque en Carabobo, a diferencia de los tiempos precedentes, fuimos un solo pueblo.
Celebramos también este 24 de Junio, el Día del Ejército Bolivariano que nace desde los comienzos mismos de la nación, incluso antes del 5 de julio de 1811, cuando el 19 de abril de 1810 la formación militar ubicada frente a la Catedral de Caracas se negó a rendir honores a Vicente Emparán y se adhirió a los que reclamaban su renuncia. Los criollos José Félix Rivas, Lino de Clemente, los Coroneles Nicolás de Castro y Juan Pablo Ayala se contaban entre sus primeros oficiales.
Con el Ejército Libertador fue posible la independencia porque la existencia de Venezuela es el resultado de incontables hechos de armas, con el Ejército Bolivariano garantizamos la paz, el derecho a vivir en paz.
Oportuno es felicitar y reconocer, en su día, a los hombres y mujeres de uniforme y también al personal civil que integran al componente Ejército de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. A las tropas alistadas y profesionales, a los jóvenes cadetes, a los oficiales de comando y técnicos, subalternos, superiores y generales, nuestra invitación a continuar siendo ejemplo de compromiso y entrega por los mejores intereses de nuestra Patria.

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