El alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, anunció este lunes el fin del «régimen de operación terrorista” instaurado en la capital y toda su región el sábado 24 de junio tras la rebelión del grupo de mercenarios Wagner, que amenazaba con atacar el centro de poder de Rusia si no se cumplían una serie de condiciones impuestas por su líder, Yevgueni Prigozhin.

«Levantamos todas las restricciones vinculadas a la puesta en marcha del régimen de operación antiterrorista», declaró Sobianin en Telegram. Sobianin agradeció en el mismo mensaje la «calma y comprensión» de los moscovitas.
La prensa rusa afirma que el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antigua KGB) levantó la medida, que también imperaba en Voronezh.
En tanto, el Comité Nacional Antiterrorista (NAK) explicó que la situación en Moscú era «estable” y que la decisión se tomó porque «no hay amenazas para la vida, la salud o la propiedad de las personas». Las medidas antiterroristas permiten a las fuerzas de seguridad restringir la libertad de desplazamiento de los ciudadanos, la intervención sin orden judicial de sus comunicaciones, tanto telefónicas como por internet, e incluso utilizar sus medios de transporte.
Jornada inédita
Durante la jornada del sábado, la capital rusa vio el despliegue de carros blindados, soldados, el cierre de la Plaza Roja, el rápido levantamiento de puntos de control militares con sacos de arena y la distribución por zonas estratégicas de camiones para bloquear el paso de tanques.
En otras regiones se cavaron zanjas o se destruyeron carreteras para impedir el avance de la columna de Wagner.
La crisis tuvo una inesperada resolución cuando el líder de los mercenarios decidió abortar el avance de sus fuerzas, que ya se encontraban a unos 200 kilómetros de la capital.
Prigozhin alcanzó un acuerdo con las autoridades centrales, que levantó los cargos que pesaban por su rebelión y perdonó a los combatientes que lo apoyaron en el alzamiento.

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