Por Froilan Sanchez
El actual gobierno tiene poco más de 21 años en el poder y hace sólo unos días atrás, Nicolás Maduro, anuncia un plan para la recuperación de los servicios básico, Esa frase pronunciada en el contexto de un discurso dudosamente reflexivo, indica una cosa muy importante, y no es más, que el reconocimiento gubernamental de que a pesar de dos décadas dirigiendo el país, la infraestructura se encuentra en un punto de absoluta destrucción, donde la única responsable es su propia ineficiencia.
Hemos visto en las redes sociales y medios de comunicación, al gobernador de Portuguesa encaramado desde lo más alto de estructuras, hasta revolcado en el piso bañándose en un lodazal, junto a algunos de sus más cercanos colaboradores, anunciar la reactivación de pozos de agua, con tanta euforia, que la sobriedad les es ajena y la demagogia pareciera ser una marca registrada.
Los portugueseños, también celebramos que después de tanto sufrimiento, por lo menos el agua nos empiece a llegar, pero la catastrófica gestión en materia de los servicios básicos, es apenas una de muchísimas razones que nos hace contrarios a la particular y abusiva manera de gobernar de los socialistas del siglo XXI.
Cuando en estos días comenzó a llegar un chorrito de agua, poco tratada a mi casa, mi esposa de manera efusiva me gritó: «Está llegando el agua», vi en su rostro la expresión de tal vez, muchos portugueseños que se dejan llevar por la inmediatez emocional, pero que se olvidan que hace 20 años atrás, también había agua y de la buena. He llegado a coincidir con mi buen amigo Grosman Parra, que el socialismo venezolano te quiebra las piernas y luego te da las muletas, para que te sientas agradecido de ellos siempre.
Todos los seres humanos, tenemos necesidades materiales, pero también tenemos necesidades espirituales. En la primera ya el gobierno ha aceptado ser un fiasco y en la segunda, pareciera, por vuestras actitudes, ni siquiera conocerlas.
La dignificación de un pueblo, no se logra, llevándole un churrito de agua, o dándole una bolsa de comida, con productos de tercera, la verdadera exaltación del ser humano, pasa por el reconocimiento y el respeto de sus derechos más elementales como: El derecho a la libertad de expresión, el derecho a una salud de calidad, El derecho a la educación y tal vez el más importante de todos en la actualidad, el derecho a un salario justo, tal y como lo establece el artículo 91 de la constitución: “Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales… El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras del sector público y del sector privado un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica…». Ninguno de estos derechos hoy los reconoce el gobierno.
Cada derecho, ha sido un logro, que ha significado inmensos sacrificios a las sociedades del mundo, por ello considero que, privar a las personas de ellos, en poner en tela de juicio su propia humanidad. No debemos agradecer lo que por derecho nos corresponde, tengamos siempre presente, que un derecho no es algo que alguien nos da, es algo que nadie nos puede quitar.
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