Las luchas del movimiento popular venezolano, las del presente y las del futuro, no deben perder nunca su condición chavista. Movimiento, Pueblo y Patria son y deben ser siempre un todo único chavista, inconfundible e irrenunciable. Es una tarea dura de deslindaje. Habiendo un Poder Constituido denominándose igual, aunque cada día menos, es oportuno acotarlo. Cualquier programa mínimo de lucha que se haga, discuta y apruebe democráticamente debe resaltar esta condición. Antes de ser chavista, el movimiento popular venezolano fue -y sigue siendo- zamorano y bolivariano, además de antiimperialista y patriota. En palabras sucintas, ya ha vivido una etapa similar a ésta que estamos viviendo, en que lo constituido se arroga las banderas de lo originario. Lo vivió con Guzmán Blanco durante el liberalismo amarillo y con Páez durante la república oligárquica. Aquel pueblo venezolano, en su momento, supo deslindarse, construir con los márgenes que tuvo, preservarse para no ser arrollado y mantener su esencia para no desaparecer. Hoy toca igual. Resurgir desde nuestra esencia originaria. Y el movimiento que toque a mi puerta, a buscarme, debe contemplar esas cinco condiciones: bolivariano, zamorano, chavista, antiimperialista y patriota. Y si carece de alguna de éstas, siga de largo. Ya los iguales tendremos tiempo para reencontrarnos.

Juan Ramón Guzmán
Acarigua, 4 de julio de 2023 – 8:03 a.m.

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