La candidaturitis está peor que el Covid. Le ha pegado a todo el mundo. Este proceso para las elecciones del 21 de noviembre retrata el profundo deterioro de las organizaciones políticas, incluyendo al tuerto en el país de los ciegos: el PSUV. Y ese desgaste institucional donde las reglas de juego claras y la sindéresis de los jefes partidistas brillan por su ausencia, se parece a 1998, cuando Chávez ganó las presidenciales.

Aquellos juegos que liquidaron a Claudio Fermín y Eduardo Fernández, se parecen mucho a los actuales. En el oficialismo, la vaina es de terror y las secuelas son las inscripciones en el CNE. La inminente división interna entre maduristas y cabellistas podrán esconderla en las declaraciones, pero esa guerra es a muerte. Cabello que pretende alzarse con diez gobernaciones para que los cubanos no lo defenestren definitivamente, pone a ganar a quien no participó y a los ganadores los mandan a jugar banco.

Primitivo gana una elección interna donde el abuso de poder, el peculado de uso, los dólares a granel y la corrupción fueron la ventaja contra Castañeda, después de haber sacado del juego a Rafael Calles y a Luis Soteldo, primero y segundo en las postulaciones de las UBCh. El madurismo tiene además de su convulsión interna, una adversaria que apegada al “legado” de quien la quería como si la hubiese parido, se viene convirtiendo un obstáculo muy grande al que será difícil sortear. Y además, han sido tan malos sus sucesores, que la Negra quedó como referencia para los chavistas. En los municipios las candelitas prendidas no se van a poder apagar. Edgar Fainete competirá contra Evelio Montilla en San Genaro. Alirio Bonilla lanzará su nombre o mandará a votar por el Chocho en Papelón, para impedir la imposición. Jesús Soteldo, el Tiburón, cuya diferencia “oficial” con Onofrio Cavallo, fue de uno por ciento, será el abanderado del MAS para Turén, al igual que Ronald Hernández para Araure. En Guanare, Mariana Lerín fue inscrita por la tarjeta del puño, después de haber ganado las postulaciones en forma avasallante y sacada de las primarias por exigencia de Rafael Calles. Otoniel Meléndez no será incluido en las candidaturas al Consejo Legislativo y no tiene nada de extraño que se postule con su viejo y originario partido.

Esa Comisión Electoral del PSUV realmente es un bochorno. Y las oposiciones como dice Nicolás Maduro, que debe estar preparando dulce de lechosa para el 21N, tienen varios candidatos: Antonia Elena va con PCV, UPP 89 y MAS y sonaba mucho que el chavismo disidente la quería, y la quiere todavía, como candidata de la Plataforma Unitaria y de la Alianza Democrática en un “tocoprimi”. José Ruiz Parra es abanderado de parte de esta Alianza donde conviven colaboracionistas y alacranes. La diputada que duró desaparecida casi cinco años, con eventos esporádicos, es la nominada por el G5. Edgar Miranda, que participó en las primarias del 2017, será candidato de Gente Independiente, Hermes Cortéz va por Soluciones y todavía hay cama para los que aspiren a tener sus 15 minutos de fama.

La oposición no se queda atrás en esta pelea por el ridículo y que por su culpa, el PSUV continuará dominando la entidad federal. La actuación saboteadora de María Beatriz Martínez y la complicidad de Lucas Segura, que no tuvo la gallardía ni de defender a los suyos, están acabando con la más clara oportunidad de los sectores democráticos en conquistar espacios. La jefa de PJ sacó un candidato de la manga, a punta de billete, para impedir un acuerdo en Guanarito. Después que AD había colocado un nombre para San Rafael de Onoto, le levantó la mano a Pedro Jiménez. En Ospino, pretendía tres concejales, cuando apenas tienen 3 dirigentes, porque la verdad verdadera, es que PJ existe en Guanare, de vaina. AD que sigue siendo un partido importante por su carga histórica se dejó embobar y casi se queda sin representación en el empeño de colocar a un profesor muy respetado, pero que apenas aparece en las encuestas como candidato a la Alcaldía de Guanare. A Un Nuevo Tiempo se le dio más de lo que realmente posee. No respetaron los liderazgos municipales como en el caso de Valmore Betancourt y se aliaron casi todos contra Voluntad Popular. Ningún partido respetó ni consultó a los municipales. Por ello, el caos en Boconoíto y la posibilidad de que apenas se ganen claramente los municipios Sucre, Ospino, Guanarito y pueda competirse en buena lid en Araure. Claro, hay esperanza de que la vaina se corrija en el camino. Pero no lo veo tan fácil.

Lo cierto es que damos pena ajena. Y ojalá, algún método, encuesta o primaria, pueda devolverle la fe al pueblo portugueseño. O quizás, la arrechera de la gente, le dé las victorias que ansían, sin haberlas luchado. IVÁN COLMENARES 

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