Más allá del desvío de la trayectoria original que traía equis cuerpo o determinado hegemón, que es su significado más escueto y llano, dar un viraje implica en igual forma pérdida de masa en tal movimiento e incorporación de otra tanta en el nuevo curso por el que se opta. Los cuerpos o los hegemones no se mantienen intactos o pétreos cuando viran. Pierden parte de sí. Y los espacios que dejan esas partes que de sí se desprenden no quedan vacíos, sus lugares son reemplazados de inmediato por nuevas partes que se van incorporando en la nueva trayectoria que éstos (cuerpo o hegemón) toman.

Este breve ejemplo de viraje y sus consecuencias resultantes -que en la ciencia física pueden ser consideradas naturales o normales-, se repiten si lo aplicáramos a las ideas políticas o a los movimientos histórico-sociales (no así, se toman como normal o natural los fines y la metamorfosis que de nueva cuenta surgen del giro que se dio).

En este caso en específico, se debe tener la suficiente claridad y conciencia para uno identificar y darse cuenta (y mucho más si uno forma parte de ese cuerpo en movimiento que vira) cuando se está en presencia de un viraje. Y muchísimo más todavía se debe apelar a la claridad y a la conciencia, si en ese tal viraje sus conductores pretenden encubrirlo con el discurso en el que se sustenta el punto de partida de la trayectoria original de ese cuerpo en movimiento (aunque ese discurso vaya dejando metamensajes entrelíneas en su camino, como el de la construcción de una nueva mayoría). A esto último, el tiempo y los resultados que van quedando en evidencia por las acciones del viraje en sí, se encargan en dejar desnudas y a la vista de todos y todas a las partes que se trataron de encubrir con el discurso de las banderas originales.

Decía al comienzo de mi reflexión, que, cuando un cuerpo o hegemón vira pierde parte de su masa, que se empecina en continuar la trayectoria original (como vagones conscientes y desprendidos que conservan la ruta trazada, mientras la locomotora que les impulsaba toma su nuevo rumbo, y se aleja).

Yo les hablo desde esta posición de masa desprendida (no se me confunda por favor con un radical libre, puesto que éstos son químicamente reactivos y tienen vida corta), dentro de un viraje político, que en estos momentos se da en el movimiento político-social de los últimos 30 años más importante de mi Patria, del cual tardé 7 años en comprender. Yo no he engañado a nadie, desde este mismo lugar donde estoy y en el que he estado siempre, siempre apegado a los principios políticos que abracé en mi juventud, y por los que sigo soñando.

Esta reflexión se las hago desde mi posición de ser humano libre, que sigue una guía trazada por el sacrificio de un acumulado histórico de siglos, en el que una gigantesca montaña de hombres y mujeres perdieron su vida, bajo la opresión y el avasallaje, pero también de luchas y de sueños por una vida (valga recalcarlo) en colectivo mejor.

Allá, a lo lejos, van mis ex-camaradas, que se fueron a construir nuevas mayorías, en otra trayectoria. Tanto ellos como yo, responderemos ante el juicio implacable de la Historia, incluso haciéndonos los desentendidos. De eso, no nos escaparemos.

Juan Ramón Guzmán
Acarigua, 5 de febrero de 2023 – 5:10 a.m.

Deja tus comentarios...

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo