Quienes hemos vivido los últimos años del siglo XX, y suena como una transición dimensional no solo de años, sino de experiencias, nos ha ido costando entender que ya quedó atrás con toda su historia. Desde el Y2K, que marcó la era del fastuoso año 2000, parecía todo un sueño los adelantos que estaban registrándose en el mundo y de los cuales paulatinamente nos hemos ido enterando. Quedó atrás esa semblanza de lo que creíamos eran las últimas cosas de una era pero que poco a poco nos asombra esto que vivimos. Hasta hace unos años apenas, nada de los adelantos tecnológicos tocaban los intereses intrínsecos de la familia. Esta siempre fue el tesoro más preciado de las culturas en todo el globo terráqueo, hasta que apreciaron estos mecanismos de dominación de masas llamados redes sociales. Hoy día, el adelanto informativo pone a la vanguardia la pérdida de valores en una comunicación equivocada y temible que enfila drásticamente contra el orden normal hasta ahora conocido. Es que hasta el Papa se ha atrevido a ir en contra de los principios de su iglesia al emitir votos a favor del matrimonio entre sexos igualitarios. La libertad con la que hoy nuestros hijos y hasta para algunos sus nietos, hablen y se sientan identificados con este orden, llama la atención sobre un tema difícil de digerir pero que es y ha sido una realidad de los siglos. Nos escandalizamos por lo que se está viendo en el exhibicionismo del sexo y sus aberraciones; pero si verificamos en la historia del hombre, veremos que esto siempre existió; es decir, el tema de la homosexualidad y sus vínculos con formas de moral societé, es tan antiguo como el de la actividad de María Magdalena; solo que ahora existe todo un auge comunicacional que repercute en todos los ámbitos. Entonces no ha sido un secreto, y menos aún un descubrimiento de estos siglos XX y XXI. Observo un gran revuelo social en cuanto a estos temas, máxime que hemos venido de una cultura machista a observar el feminismo en acción con los avances que ello implica y sus ventajas y desventajas. Críticas de sectores moderados a los de libertad absoluta. En nuestro país ha habido un despliegue en cuanto a estas manifestaciones de identidad sexual, ora por asumir que no está bien, ora por considerar que deben haber los espacios de libre elección. El tema en contexto no es ni siquiera el que acojamos o no , esta ola de evidencias y existencia de un gran número de personas que están dentro de su derecho de elección a su vida libre; sino que por el contrario vayamos entendiendo que siempre ha sido así y que en esta realidad que nos toca hay un avance en las mentes que permite la convivencia y el respeto de unos a otros.
No puede estar en duda la masculinidad de quienes somos masculinos, al igual de las féminas; pues entonces menos de quienes se consideran en sexo diverso; allá cada quien, lo importante es el resurgir de personas que aporten de manera cívica y en orden al cumplimiento de la Ley y sus instituciones. Ciudadanos probos en pro de su comunidad, con sentido de pertenencia y aplomo para reclamar los derechos que corresponden en cuanto a buenos y excelentes servicios públicos que no tenemos. Allí debe enfocarse el centro del problema y no actuar como comadres en chisme discriminando y haciendo buying a quienes creemos que por esa condición no son iguales.
Obviamente que biológicamente un cuerpo de mujer es distinto al del hombre, pero hay razones para que cada quien esté conforme o no con su orientación sexual. Ya lo he dicho, este tema es de muy vieja data, solo que las religiones en su mayoría han atacado su existencia. Sino retrocedamos a los siglos IV antes de Cristo en la Grecia de Thales de Mileto o quizás algunos años más adelante en la Roma de Pompeyo. Así que seamos ciudadanos de este siglo XXI, viva su realidad, mire a su alrededor y sea feliz en la elección qué haya hecho para pasar su corto tiempo en nuestro paraíso a ratos infernal y a ratos bendito. Sea consciente que el siglo donde vive exige plenitud de inteligencia, modere sus convicciones, atribuyendo lo que a cada uno corresponda sin hacer juicios de valor que ni siquiera está preparado para hacer. Viva y deje vivir a los demás como les plazca, y haga de sus convicciones un templo al que usted de manera sagrada guarde y ejecute sin más limitaciones que no sean las de perturbar a los demás. Así seremos los nuevos ciudadanos de la comarca, mejor acontecidos que el ciudadano Kane y su trineo Rosebud.

Rafael García González.

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