Sigamos teniendo Fé… | Feliz Jueves. Tras la reciente concentración frente a la sede del Ipasme en Acarigua, donde más de siete organizaciones de la coalición magisterial y docentes de Páez, Araure, Esteller y Turén entregaron un pliego de reclamos, uno termina de convencerse de que existen ciertos comunicadores sociales y medios de comunicación, tanto regionales como nacionales, dedicados exclusivamente a meter el dedo en la llaga. Con una agenda que raya en la manipulación, estos operadores de la información se desviven buscando la mínima falla en la gestión pública para alimentar una narrativa apocalíptica del caos, ignorando deliberadamente que la protesta pierde su esencia cuando se convierte en un simple show mediático. Sigo sosteniendo la misma crítica: frente al conflicto laboral, estos sectores no presentan ni una propuesta constructiva, ni una concesión viable, ni un aporte real al bienestar colectivo; se quedan en la queja vacía y en el alboroto estéril, demostrando que su verdadero interés no es el bienestar de los educadores portugueseños, sino encender los ánimos en la calle para pescar dividendos políticos en río revuelto.
Por supuesto, la verdad completa tiene dos caras, y es de una profunda mezquindad ocultar el titánico esfuerzo que, en medio del bloqueo y las agresiones económicas, se viene articulando sin descanso entre el Ejecutivo Nacional y la gestión regional en Portuguesa. Mientras los laboratorios de la queja se frotan las manos ante cualquier asamblea, la realidad es que el gobierno y las autoridades llaneras no han dejado de parir soluciones reales, inyectando recursos y reestructurando de raíz las instituciones para blindar la seguridad social de nuestros maestros y de todo el pueblo trabajador. Desde planes de atención médica integral directa, pasando por subsidios esenciales, hasta el titánico despliegue de vialidad, servicios y vivienda en los municipios Páez, Araure, Esteller y Turén, el compromiso con la calidad de vida de la gente no se queda en discursos de micrófono, sino en el asfalto colocado, en el hospital recuperado y en el aula dignificada. !Que hay fallas! Sí (…); pero quienes apuestan al caos ignoran deliberadamente que la reconstrucción del bienestar nacional se hace trabajando y sumando voluntades desde el territorio, no saboteando la tranquilidad de un pueblo que decidió salir adelante con propuestas, producción y patriotismo.
El ecosistema digital de Portuguesa se ha convertido en un escenario propenso al escándalo desmedido, donde cualquier movimiento administrativo es traducido por «influencers» de turno como una catástrofe de proporciones épicas. El revuelo en torno a las presuntas destituciones en las Oficinas Regionales de Tierras (ORT) de Acarigua y Guanare es el ejemplo más reciente de esta ligereza informativa. Mientras las redes sociales se llenan de conjeturas y juicios apresurados sobre supuestas investigaciones en curso, la realidad institucional apunta a una transición natural y previsible: la puesta de cargos a la orden tras el cambio en la cartera agrícola, que pasa de la gestión de Julio León Heredia a la de Vladimir Padrino López. Más allá de la pirotecnia mediática armada por neófitos de la comunicación, lo que realmente se procesa en el estado —con la evaluación directa de una comisión técnica del INTI central y el crucial discernimiento político del gobernador Primitivo Cedeño— es una revisión estructural estándar para oxigenar los cuadros de mando, un proceso técnico que dista mucho del show de «gallina loca» que el algoritmo local pretende imponer.
La próxima Asamblea Nacional de Fedecámaras en Portuguesa promete ser mucho más que un encuentro empresarial protocolar; se perfila como el escenario donde el sector privado desnudará las amarras que impiden el despegue definitivo del aparato productivo venezolano. Que el debate ocurra en la conurbación Acarigua-Araure no es una casualidad geopolítica, sino un acto de crudo realismo. Es allí, en el corazón agroindustrial del país, donde se hace más evidente la ironía de una Venezuela que intenta competir en la economía moderna con una cartera de crédito paupérrima —apenas equivalente al 3% del PIB— y bajo el constante azote de un sistema eléctrico colapsado. La resiliencia del empresario llanero, que ya demostró su valor alimentando al país en los peores momentos, hoy se topa con un muro de contención institucional que no se derriba con optimismo, sino con reformas urgentes. La propuesta gremial de implementar «islas eléctricas» y comercializar los excedentes de autogeneración privada es un manotazo de ahogado técnico, pero también una audaz bofetada al histórico centralismo estatal. Los empresarios ya no solo piden que les garanticen la luz para trabajar; se ofrecen a encender el país con sus propios recursos, siempre y cuando el marco jurídico se flexibilice y abandone el monopolio energético. El balón, por tanto, queda del lado del sector público. El éxito de la cita histórica en Portuguesa no se medirá por la calidez de su hotelería o la impecable logística de sus delegaciones, sino por la capacidad del Estado para entender que el motor nacional no puede arrancar si se le sigue negando el combustible del financiamiento bancario y la autonomía energética.
Sigamos teniendo Fé…
La Liga FUTVE llega al momento del «todo o nada», y el Pentacampeón de Venezuela camina sobre el filo de la navaja, como dice Efraín Escalona; con la fe intacta pero, el panorama cuesta arriba de cara a la última jornada de la Fase Final. Este sábado 30 de mayo a las 4:00 p.m., el Estadio Olímpico de Caracas será el escenario de una auténtica batalla campal donde el Portuguesa FC, mermado por las sensibles bajas de Lautaro Lovazzano y Héber García por acumulación de tarjetas, buscará la hazaña de vencer a la UCV FC en la carretera. Para que el milagro rojinegro se consume y el «Penta» clasifique a la Gran Final, no solo está obligado a sumar tres puntos de oro que lo lleven a las 8 unidades, sino que debe encomendarse a un empate cerrado en el duelo entre Deportivo La Guaira y Academia Puerto Cabello, lo que forzaría un triple empate matemático en el Grupo A donde el diferencial de goles dictará sentencia; una definición de infarto que coincide con la locura que se vive en el Grupo B —con un triple empate a 8 puntos entre Táchira, Metropolitanos y Carabobo—, demostrando que en este fútbol nacional la moneda sigue en el aire y no apta para cardíacos.
En un escenario político nacional que se mueve como arena movediza, la reciente denuncia formal del exparlamentario larense Macario González ante el Ministerio Público calza perfectamente en la vieja máxima de «pescar en río revuelto». Al acudir a Caracas el pasado martes 26 de mayo de 2026 para exigir una investigación penal por la presunta desaparición forzada de 68 días que asegura haber sufrido a manos del Sebin, el dirigente opositor —respaldado por la solidaridad de William Dávila— no solo busca reactivar un expediente engavetado desde 2025, sino medir de entrada la voluntad institucional del recién juramentado Fiscal General, Larry Devoe Márquez. Señalando directamente al Ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, como responsable político y jugando la carta de la presión internacional sobre el hilo de la cadena de mando, la oposición baraja sus fichas aprovechando la transición en el Poder Ciudadano, intentando forzar un pronunciamiento que abra una grieta en la narrativa oficial o que, al menos, vuelva a poner el debate de los presos políticos y las supuestas violaciones a los derechos humanos en el centro de la agenda pública.
Para finalizar les comento que me consta, que el actual alcalde de Ospino Yongeby Yépez es un hombre de dialogo. El reciente comunicado emitido por el sindicato SUSOABO en el municipio Ospino no debe leerse como un manifiesto de confrontación, sino como una valiosa y necesaria invitación a la madurez política a través del diálogo honesto. Que la representación laboral, encabezada por Rafael Olivares, plantee con firmeza la defensa de los jubilados, abre una ventana de oportunidad democrática que las autoridades municipales no están desestimando. El valor de este pronunciamiento radica en su tono constructivo: lejos de la diatriba estéril, la dirigencia obrera apela a la rectificación y a la justicia social sin distinciones. En una realidad política que a menudo prefiere el monólogo y el aplauso cautivo, que en Ospino se abra la puerta a una mesa de negociación real basada en el respeto mutuo es una noticia alentadora; el bienestar del personal activo y pensionado de la alcaldía depende de que ambas partes entiendan que el conflicto se destraba escuchando, no imponiendo. Hasta la Proxima Semana.
Édgar Alexander Morales

