La debilidad republicana tiene evidencia histórica. En la última década, entre las evidencias más resaltantes, se encuentran que Venezuela tuvo dos «presidentes» desde el 2019 hasta el 2022, se perdieron activos internacionales, la fuga de capitales por corrupción supera los miles de millones de dólares (la opacidad en este tema es monumental), emigraron 7,7 millones de trabajadores y, ahora, estamos a punto de perder el Esequibo. Una Crisis Republicana sin precedentes. ¡Urge un Pacto Ético por la República!

Ese pacto republicano debe ser el compromiso por rescatar la democracia, respetar y cumplir la Constitución del 1999, resguardar nuestra soberanía nacional y comprometernos con la RUTA ELECTORAL de cara al 2024 y los procesos decisorios que están por venir.

Las fuerzas del pluralismo democrático, como la sumatoria del espíritu nacional de cada individuo amante de la República, asumimos y cumplimos con el DEBER CONSTITUCIONAL que establece el artículo 132 de la carta magna: «toda persona tiene el deber de cumplir sus responsabilidades sociales y participar solidariamente en la vida política, civil y comunitaria del país, promoviendo y defendiendo los derechos humanos como fundamentos de la convivencia democrática y de paz social.» (negrillas propias)

Por eso defendemos los derechos humanos de las personas que están privadas de su libertad sin ningún respeto al debido proceso y, como ciudadanos, exigimos que cese la violación de DDHH y se decrete la Amnistía por la Convivencia Democrática y la Paz Social.

Al mismo tiempo, es menester dirimir las diferencias política respetando el libre pensamiento, el pluralismo democrático y el ejercicio de la soberanía popular, a través del voto, como lo establece el artículo 5 de la Constitución nacional. En ese sentido, es pertinente que todas las fuerzas políticas nos comprometemos con la Ruta Electoral, con la motivación a la participación, con la participación política y electoral, en si misma, con garantizar las garantías democráticas para el ejercicio del voto, (especialmente los órganos del Estado) y el respeto a la soberanía popular.

Por último, las fuerzas del pluralismo democrático deben trabajar la estrategia unitaria que descanse en una Coalición Electoral que se plantee el proyecto político de Rescatar la Democracia y Restaurar la República, sobre la base de un programa de gobierno para gestionar la crisis que incorpore las demandas del 85% de los venezolanos que conforman la masa social precarizada del país.

Emilio Useche
Politólogo, ULA
Maestrante en Filosofía y Ciencias Humana, UCV

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