“La vida es difícil. Para estar en paz con uno mismo hay que decir la verdad. Para estar en paz con el prójimo hay que mentir “
Adolfo Bioy Casares
Impulsar una ley para la caficultura supone un alto grado de compromiso y responsabilidad para con los verdaderos protagonistas de esta actividad económica. Debe ser esta una ley que unifique a los caficultores, campesinos y agricultores vinculados a esta hermosa actividad agrícola, ella no debe convertirse en una traba que dificulte, nos disperse y pulveríce.
Se da esta discusión de la peor manera y en el momento menos indicado. Todo está teñido de politiquería, arribismo, oportunismo y arropado de un profundo “tufillo” a traición gremialista. Quienes se atribuyen la representación de los caficultores, degeneraron en vulgares mandaderos de oficio de los centros de poder y de gobierno. Lamentamos tener que decir estás cosas, pero callarlo es imposible ante la claridad de la luz que los destila y los descubre. El rey está desnudo, pero siempre hay tiempo para rectificar. También ellos son parte nuestra.
No es el mejor momento para apresurar la aprobación de esta ley. Se nota un apuro extremo que desnuda un miedo al cambio en la correlación de fuerzas. Quienes promueven esta normativa legal desde un gobierno cargado de ilegitimidad moral y ética, tan solo muestran la premura de hacerse de los mecanismos legales que les permita seguir atropellando al pueblo caficultor. Los debates han sido improvisados y amañados y no son considerados los aportes y observaciones de quienes en su momento señalan su visión al respecto. Todo es un guiso, asambleas convertidas en mítines políticos y representatividad que no está sustentada en lo real, sino, en la fuerza de la imposición y del poder.
No sé busca favorecer a los caficultores, se pretende afianzar el control del estado y de los grupos económicos, que les permita consolidar un fuerte económico agroindustrial en menosprecio de quienes se sudan la camisa en cafetales que gritan por mejores condiciones de vida y de trabajo, por reglas económicas y de mercadeo claras y justas.
El paneo realizado desde la plataforma de los festivales de cafés especiales, les a permitido identificar dónde se producen los mejores granos, ahora se construye una plataforma empresarial para la exportación, siendo que los caficultores son los menos favorecidos de este perverso y malvado juego a lo que nos han condenado. Es menester esperar ordenar un poco el estado de cosas de un gobierno que agoniza antes de aprobar algo que luego no exprese lo que el caficultor necesite. [email protected]
Un abrazo, desde este maltratado pedazo de la tierra.
TORIBIO AZUAJE

