“No he nacido para un solo rincón. Mi patria es todo el mundo”.
Séneca
Este título me lo regaló el periodista amigo Fraiman Yayes, quien en sus labores de reportero me encontró a la entrada del quirófano en el centro médico Leonidas Ramos de Guanare. Me abordó estando a punto de ingresar a cirugía de una hernia inguinal que me afectaba.
Médicos atentos, personal activo y solidario se pasean de un lado a otro cada uno en su tarea de prestar un servicio ejemplar. 20 pacientes fuimos intervenidos ese viernes 3 de julio 2026 en el operativo de cirugía organizado por la Gobernación del Estado Portuguesa. Muy buen programa el desplegado para atender a pacientes que no pueden cubrir los gastos médicos privados.
Ya, en pleno reposo, ésta calma obligada me permite echar mano a las reflexiones habituales que transformadas en letras comparto cada semana con ustedes.
Hay mucho dolor en el país, la patria sigue esperando todavia, son muchos los traumas acumulados por el tiempo y muchas las heridas causadas por la furia de la naturaleza hecha dolor.
Tantos dolores juntos, tantos gritos de dolor después del terremoto. Cuesta mucho escribir sobre este tema, nada de lo que diga podra borrar el sufrimiento eterno que persigue a un pueblo adolorido y triste.
No había querido escribir sobre este tema. Me cuesta demasiado. Pesado, muy pesado es el dolor. Tal vez, una palabra de solidaridad no sirva para nada, pero en ella se desgrana en tonos silenciosos, todo nuestro corazón y nuestra voz.
Tan solo se me ocurre regalarle a mi patria este poema escrito con el alma
Rio moribundo
Hay un pueblo esperando todavía.
Hay una guerra que nunca termina.
Hay un corazón sin ganas de latir por culpa de tu ausencia.
Hay un camino largo que nadie quiere transitar.
Hay un libro esperando y un día que no amanece todavía.
Hay una canción por escribir.
Hay un amigo esperando tu recuerdo.
Hay un cuerpo que aguarda tu presencia.
Hay una ausencia demasiado larga.
Hay un río moribundo sobreviviendo en su lecho de piedras.
Hay un hijo esperando un abrazo.
Hay demasiadas cosas allá afuera,
Que no se por donde comenzar.
No puedo regresarme
Y sigo transitando en esta soledad que me acompaña.
Un abrazo, desde este maltratado pedazo de la tierra.