***A más de una semana de las elecciones, es poco lo nuevo que se pueda agregar a los comentarios ya realizados, que vaya más allá de lo evidente. Con todos los vencedores juramentados, comienza una nueva etapa en la historia política del país, con la oposición empoderada de algunos cargos que les habían sido esquivos los últimos años.


***En esta oportunidad no ocurrió el tradicional arrase rojo–rojito. En Portuguesa propuestas opositoras se colaron en los Concejos Municipales, Consejo Legislativo y en 4 Alcaldías, hecho inédito en las más recientes elecciones. Así como sucedió con las tres gobernaciones, la oposición echó mano a la vieja guardia, a los guerreros que reposaban, para enfrentar al chavismo y arrebatarle cuatro pedazos en la repartición del gran pastel de las Alcaldías.


***Solo voy a tomar como ejemplo al municipio Ospino en la explicación de mis ideas, por ser el que más conozco de cerca, incluyendo su gente, su historia reciente y los combatientes políticos del fin de semana. No significa que el resto de los municipios me sea desconocido, de ninguna manera. Especialmente Oswaldo Zerpa en Unda, colega licenciado en Comunicación Social, con quien me une una vieja amistad.


***No me extraña el triunfo de Carlos Barrios en Ospino, otro colega en Comunicación Social, por ser algo que se veía venir. Era la crónica de una victoria anunciada. Gestiones nefastas sin respuestas al pueblo –especialmente los últimos 10 años– colmaron el cesto de las necesidades. Cuando aparece la opción de Carlos Barrios, el pueblo la toma porque ya le conocía y porque la oferta chavista ya estaba agotada. ¿Qué más podían ofrecer que no hubieran prometido e incumplido?


***En mi opinión muy particular, la conquista política de Carlos Barrios, no significa que Ospino es “opositor” per se. Qué de uno de los municipios más rojo–rojito pasó a ser bastión de la “derecha ultrosa”, de los “enemigos de la patria”, “tierra de lacayos” y otros epítetos conocidos en el mismo tenor. Nada más lejos de la realidad. Ospino sigue siendo revolucionario en su mayoría, pero también un municipio cansado de haber esperado durante 20 años, solución definitiva al problema del agua, por ejemplo.


***Lo que ocurrió en Ospino es coyuntural, una prueba del pueblo ospinero a ver si les va mejor con el opositor Carlos Barrios, que con los alcaldes chavistas. Barrios no oculta nada. Es bastante conocido por sus paisanos, es el último gobernante de la cuarta república que tuvo Ospino y el último opositor. Trató de volver en una oportunidad y fue derrotado por Amilkar Pérez, de ahí se dedicó a la empresa privada, a mirar los toros desde la barrera. Hasta ahora que vio su oportunidad y decidió saltarla. Viejo zorro de la política. Ojalá haga buen gobierno, es lo que espera Ospino.


***En el municipio Unda toma posesión Oswaldo Zerpa, un agricultor prestado a la política que estuvo dos períodos consecutivos al frente del ayuntamiento, hasta el 2017 que le entrega a Franklin “Mapa” González. Zerpa tuvo una experiencia no grata cuando aspiró a la Gobernación del estado, siendo arrollado por la maquinaria del PSUV. Unda tuvo momentos de bonanza bajo la égida de Zerpa, estatus que esperan sea recuperado en esta nueva gestión.
***Ni qué decir de Sucre. Fue un municipio próspero y con bastante desarrollo, durante los gobiernos de Jobito Villegas. Hasta que el “huracán de la montaña” decidió probar suerte a la Gobernación, siendo derrotado por Wilmar Castro. Mientras Jobito piensa reverdecer laureles, el pueblo sucrense espera una gestión lo más parecida a sus anteriores.


***Guanarito merece mención aparte. Un municipio tradicionalmente olvidado, con gobernantes ajenos a la realidad local, con políticas tardías y beneficios a medias, con poca inversión gubernamental y geográficamente alejado de las instancias de poder. Yo creo que por todo esto dejó de tener interés político para el chavismo y los guanariteños se cansaron. Valmore Betancourt no recibe un premio, más bien una papa caliente que ojalá sepa enfriar y preparar un sabroso puré. Experiencia tiene, Dios quiera sepa administrar los recursos y darles a sus paisanos un consuelo ante tantas necesidades.


***Respecto a la Gobernación ocurrió tal cual lo pronostiqué en El Temerario antes de las elecciones, que Primitivo Cedeño le ganaría a la profesora Antonia Muñoz. Y dije el por qué. Lo que jamás me pasó por la mente, es que llegaría tan lejos, detrás de María Beatriz Martínez y con tan bajo porcentaje. Algo pasó allí. Alguien mintió o calculó mal. Se crearon falsas expectativas alrededor de la candidatura de la Negra, que el resultado provocó mayúscula decepción. Contrario al periodista Miguel Salazar, yo nunca tuve dudas del resultado adverso que tendría la profesora Muñoz.


*¿Qué va a ocurrir a partir de ahora? Espero que sea el retiro definitivo de la política de algunos “eternos candidatos”, que ya el pueblo sabe quiénes son. Ya está bueno. Y, por el contrario, otros reforzarán de una vez el trabajo político con miras a dentro de cuatro años, como el caso de David Zapata y Edgar Rivero en Páez, mientras que, en Araure, Yohana Gómez y Ronald Hernández, tendrán tiempo suficiente para pensarlo. ¿Seguir o no seguir? He ahí el dilema.

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