CARACAS – En una entrevista exclusiva conducida por la periodista Karla Quintero, el presidente de la Cámara Minera de Venezuela (CAMIVEN), Luis Rojas, ofreció una visión detallada sobre el presente y el futuro del sector extractivo en el país. Centrándose en la reforma de la ley minera aprobada en 2019, Rojas calificó este instrumento jurídico como un «paso trascendental» para la seguridad jurídica y la atracción de capitales, al tiempo que delineó una estrategia de convivencia entre la gran industria y los pequeños productores.
Un cambio de paradigma: De la Alianza a la Concesión
Para Luis Rojas, el elemento disruptivo de la nueva legislación es el retorno al sistema de concesiones. Según explicó el directivo, este modelo otorga al inversor derechos tangibles sobre los recursos, lo que transforma radicalmente la capacidad de maniobra financiera de las empresas.
«La nueva ley permite que los recursos descubiertos y certificados funcionen como garantía para el financiamiento», señaló Rojas. Bajo el esquema anterior, la incertidumbre jurídica limitaba el acceso a la banca internacional; hoy, la trazabilidad de los minerales y la inclusión de cláusulas de arbitraje internacional posicionan a Venezuela bajo estándares globales de competitividad.
A pesar del optimismo, Rojas fue pragmático al reconocer que la ley no es perfecta. «Existen carencias y vacíos que deben ser subsanados en el reglamento de la ley, el cual debe desarrollarse en un plazo de 180 días tras su promulgación. Es allí donde la Cámara Minera tendrá un rol activo para asegurar que los detalles técnicos no frenen el ímpetu del sector».
La simbiosis minera: El fin de la informalidad
Uno de los puntos más álgidos de la entrevista fue el tratamiento de la minería ilegal e informal, especialmente en zonas ricas en oro y diamantes. La propuesta de Rojas se aleja de la confrontación y se inclina hacia la cooperación estratégica.
El presidente de CAMIVEN propuso una «simbiosis productiva»:
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Gran Minería: Enfocada en depósitos de gran escala que requieren tecnología de punta y masiva inversión de capital.
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Pequeña Minería: Orientada a vetas de menor tamaño o recursos localizados en zonas de difícil acceso para maquinaria pesada, como túneles específicos donde la gran industria no es eficiente.
«El desafío es el ordenamiento territorial. Si logramos que la pequeña minería se formalice bajo el ala técnica de la gran minería, garantizamos no solo la legalidad, sino también el respeto a los estándares ambientales que hoy son una exigencia innegociable», afirmó.
Minería no metálica: El caso del Estado Portuguesa
Rojas también destacó que la minería no solo se trata de metales preciosos. Hizo especial énfasis en el Estado Portuguesa, donde la extracción de minerales no metálicos, como arena y piedra, es vital para la industria de la construcción y el mantenimiento de infraestructuras.
«En Portuguesa, la minería es una actividad de mantenimiento ecosistémico. La alta sedimentación de los ríos exige una extracción controlada para mantener el curso natural de las aguas y prevenir desbordamientos. Aquí, el sector minero actúa como un motor de seguridad civil y desarrollo urbano», explicó.
El rol de la Cámara Minera como puente
Luis Rojas fue enfático al definir a la Cámara Minera como un intermediario técnico y ético entre el Estado y el sector privado. Instó a los afiliados a promover la elaboración de proyectos sólidos que cumplan con las buenas prácticas internacionales.
«Nuestro papel es acompañar al inversionista en la adecuación de sus contratos antiguos al nuevo sistema de concesiones. La bancarización de los recursos mineros es la llave para que el sector vuelva a ser el pulmón económico de la nación», concluyó.

