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22 de Junio | Día de la Unidad Latinoamericana: Conmemoración del Congreso Anfictiónico de Panamá

Congreso Anfictiónico de Panamá: Bicentenario de una esperanza continental.

Opinión | Congreso Anfictiónico de Panamá | Homar Garcés
Homar Garcés
En carta para el Excmo. Sr. Director Supremo de las Provincias Unidas
del Río de la Plata, don Juan Martín de Pueyrredón, con fecha 12 de junio de 1818, Simón Bolívar hace ver tempranamente su idea de la Confederación de Naciones Iberoamericanas: «Cuando el triunfo de las armas de Venezuela complete la obra
de su independencia, o que circunstancias más favorables me permitan comunicaciones más frecuentes y relaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos, con el más vivo interés, a entablar por nuestra parte el «Pacto-Americano», que formando de todas las repúblicas un cuerpo político, presente la
América al mundo con un aspecto de majestad y grandeza, sin ejemplo en las naciones antiguas… La América unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas». Esta inquietud y propuesta del Libertador no era una cuestión improvisada ni descabellada. Tampoco algo idealista, difícil de concretar, como algunos historiadores y analistas han concluido al referirse a la trascendencia de tan magno hecho. Tanto Bolívar al igual que otros patriotas venezolanos habían anticipado la posibilidad de una unión continental que asegurara la independencia de las repúblicas nacientes de Nuestra América/Abya Yala/Améfrica Ladina; teniendo en el general Francisco de Miranda el inspirador e ideólogo más reconocido de tan ambicioso proyecto.
El gobierno de Cundinamarca propone crear una Confederación, a lo que se suma la Junta Suprema de Caracas, sugiriéndose a Cúcuta o Pamplona como capital. Dicho antecedente le permitió a Bolívar, a Rafael Urdaneta y a otros exiliados venezolanos sumarse al ejército neogranadino e iniciar lo que pasó a llamarse la Campaña Admirable. Posteriormente, el 17 de diciembre de 1819 se decreta la república de Colombia en la ciudad de Angostura mediante la unión de Nueva Granada y Venezuela, estableciendo un precedente político que facilitó la liberación de sus territorios y la Campaña del Sur hasta concluir con la batalla de Ayacucho y la creación de la República de Bolívar, luego Bolivia. En este lapso, Bolívar comprende la importancia de realizar el Congreso Anfictiónico de Panamá, enviando una convocatoria a los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Chile, Perú, Bolivia, Centroamérica y México el 7 de diciembre de 1825, siendo llevado a cabo a partir del 22 de junio de 1826. Para Bolívar era un asunto vital que las naciones convocadas acordaran: 1) La unión política y militar de las colonias antes españolas, lo que serviría para defender conjuntamente la soberanía de las nuevas repúblicas. 2) Promover la cooperación entre las nuevas repúblicas del continente. 3) Consolidar la independencia de las nuevas naciones frente a posibles amenazas externas, en especial de la Santa Alianza que habían constituido las monarquías de Europa en respaldo del rey de España. El Libertador había excluido deliberadamente la participación de Estados Unidos en atención a la diferencia cultural y política existente con esta nación. Además, Bolívar estaba consciente de lo que los estadounidenses podrían hacer en contra de la libertad Sudamérica. Así se lo hace saber al vicepresidente de Colombia, el general Francisco de Paula Santander, en carta fechada el 23 de diciembre de 1822: «Cuando yo tiendo la vista sobre la América la encuentro rodeada de la fuerza marítima de Europa, quiero decir, circuida de fortalezas fluctuantes de extranjeros y, por consecuencia, de enemigos. Después hallo que está a la cabeza de su gran continente una poderosísima nación muy rica, muy belicosa y capaz de todo». Si a ello se añade su predicción respecto a que «Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad», se entenderán bien sus razones para no aceptar la asistencia de este país a la reunión de plenipotenciarios en el Itsmo.
Para el gobierno racista y burgués gringo, la mera posibilidad de que Simón Bolívar lograra sus objetivos de conformar una Patria en común conspiraba contra sus planes particulares de controlar los antiguos territorios españoles, sobre todo, al colocar el dominio de las islas de Puerto Rico y Cuba dentro de su estrategia imperialista, convirtiendo al Libertador en una figura incómoda para sus intereses.  El Secretario de Estado norteamericano, Henry Clay, había impartido instrucciones a uno de sus enviados a Panamá «de no aceptar en nombre de Estados Unidos, la idea de un Consejo Anfictiónico investido con poderes para decidir las controversias entre los Estados americanos, o para regular en cualquier forma su conducta». La osadía de Bolívar en pretender la independencia de la península de la Florida, con la ocupación de la isla Amelia por parte de fuerzas patriotas, aparte de impulsar lo mismo en Puerto Rico y Cuba, constituyó motivo de recelo y animadversión hacia nuestro Libertador; lo que se agravó con la irrupción de la llamada doctrina Monroe, convertida en guía de la actuación gringa en nuestro continente en una abierta contraposición y confrontación de los propósitos soberanos y de unidad geopolítica de Bolívar, repercutiendo hasta nuestros días con una mayor locura, agresividad y prepotencia. Desde entonces, no por simple capricho chovinista, ni moda revolucionaria, el boliviarianismo se mantiene en una lucha ideológica y práctica contra el imperialismo gringo.
¿Qué necesitamos hoy? 1) Comprender seriamente que cada uno de nuestros países tiene una historia y una cultura que coinciden en mucho con las pertenecientes al resto de Nuestra América/Abya Yala/Améfrica Ladina, lo que sirve de base para construir un destino en común. 2) Emprender conjuntamente un amplio proceso de descolonización de la cultura y, por ende, del pensamiento, expresado en la formulación de nuevas propuestas de transformación estructural. 3) Difundir a nivel general los estudios en torno a los objetivos y los alcances del Congreso Anfictiónico de Panamá, desmarcándolo de la esfera del panamericanismo inspirado por el imperialismo gringo. 4) Organizar una verdadera resistencia antiimperialista en todos los campos posibles, como paso indispensable para asegurar la soberanía de nuestras naciones y la factibilidad de proyectos de transformación estructural de nuestras sociedades, acabando con los mitos de la dependencia y el subdesarrollo.

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