En política siempre se ha utilizado la máxima: dos más dos, no son cuatro. Al fragor de una campaña electoral, siempre se trazan estrategias que no siempre tienen éxito, porque es una dinámica impredecible que si bien en apariencia nos dice que «vamos bien», no siempre el resultado es el esperado.

El devenir político, nos indica que debemos analizar, revisar y corregir lo que haya que corregir en función de una integración política para el país y por ende para el estado Portuguesa. En este sentido, cabría la pena responder a estas  interrogantes: ¿Qué hacer? ¿Quién toma la decisión? ¿Cuál será el camino a seguir?

He aquí, el supremo interés de abonar el terreno necesario para darle cabida algunas ideas con relación a la integración política que  a mi modo de ver debe generarse en los próximos días en nuestra entidad. Ahora bien, todos somos necesarios. Todos somos necesarios, requiere articularse y seguidamente operativizar en función de un propósito común.

Esa articulación debe comenzar por la disposición e impulso que puedan brindar los cuatros alcaldes electos de la oposición  sumado al acompañamiento de algunos miembros de la sociedad civil organizada. Sin temor a equivocarme, estoy seguro que estarían dispuestos a conllevar esta titánica tarea y cuenta con el aval requerido para estos momentos tan complejos y complicados.

Lo importante, es tener voluntad política. No podemos seguir mirándonos el ombligo y culpándonos unos a otros de los errores cometidos. La realidad invoca seguir en la lucha, darle fuerza a los puntos de coincidencia con respeto, madurez y responsabilidad política, más aun, cuando en tampoco tiempo quienes ostentan el poder, han dejado claro que no les importará nada para imponer su imperio. A los portugueseños nos depara un futuro muy incierto.

Para poder afrontar es vital, deponer de actitudes, establecer una hoja de trabajo que surge del concurso y la participación de todos los actores sociales que adversamos al régimen de turno. No podemos seguir actuando sin brújula y creyendo que la verdad está de nuestro lado porque somos la última Coca Cola en el desierto. La portuguesa profunda, está ávida de acciones, no solo desde el punto de vista político – partidista, sino también desde el punto de vista  humano, social,  educativo, cultural, otras. 

El poder nos quiere inmóviles y divididos, ante eso, nuestra respuesta debe ser unión y la movilización. No podemos rendirnos, ni mucho menos sostener una lucha fratricida en el contexto político sin tregua y sin descanso. El devenir abre nuevamente las puertas a la lucha, una lucha que debe generarse bajo otra misión y visión para los portugueseños.

Finalmente, indiscutiblemente el trago amargo de la derrota, soy optimista, la mesa está servida, esta nueva experiencia nos debe hacer reflexionar si en realidad queremos ser libres,  vivir con calidad de vida y  con leyes verdaderas o si preferimos los bonos, la comisión, la corrupción, la miseria y que continúe la destrucción del país. Queda mucho por hacer, el sectarismo,

Edgar Rivero/ CI12.448.462

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