Maestro Héctor Hernández dicta taller especializado para diversificar el aprendizaje de instrumentos tradicionales
Jorveis Ortegano Valecillo
Prensa – El Sistema Portuguesa
Con el firme propósito de profundizar en las raíces de nuestra identidad musical y diversificar el aprendizaje de los instrumentos tradicionales, el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, Núcleo Acarigua-Araure, llevó a cabo un enriquecedor taller teórico-práctico centrado en la ejecución y trascendencia de la bandola.
La actividad tuvo como facilitador al maestro cantautor y bandolista, Héctor Hernández, quien compartió con alumnos del Programa Alma Llanera (PALL) un análisis exhaustivo sobre el fundamento, la evolución histórica y el proceso de internacionalización que ha experimentado este instrumento llanero en la actualidad.
Asimismo, los estudiantes no solo abordaron la teoría, sino que se sumergieron en la práctica avanzada a través de la metodología de Hernández. Los jóvenes músicos tuvieron la oportunidad de conocer su técnica, desarrollada por el maestro tras años de trayectoria y experiencia, el cual posee una complejidad particular que exige disciplina y precisión.
La información fue aportada por el profesor Osmar Morán, formador integral académico musical de la cátedra de mandolina del referido núcleo. Agregó que los asistentes realizaron ejercicios basados en la técnica del músico bandolista. “Se abordaron a los participantes de manera personalizada, en grupos de dos, para asegurar que cada uno pudiera ejecutar los movimientos de forma correcta y asimilar la destreza que este instrumento requiere”, explicó Morán.
Diversificación del talento en el PALL
Uno de los pilares fundamentales de este encuentro fue incentivar a los jóvenes a explorar todas las posibilidades sonoras que ofrece el Programa Alma Llanera. “Para el cuerpo docente, es vital que el estudiante conozca la versatilidad de los instrumentos más allá del cuatro, permitiéndoles encontrar nuevas vías de expresión artística”, expresó.
En este sentido, Morán destacó: “Nuestra intención es que los chamos se enamoren de la forma de ejecución y las virtudes de la bandola. Muchas veces el estudiante se queda únicamente en el cuatro por desconocimiento de las otras cátedras. La bandola y la mandolina brindan un campo de oportunidades inmenso. Como formador, mi meta es ver a más bandolistas y mandolinistas brillar con la misma fuerza que hoy lo hacen nuestros cuatristas”.
Vale resaltar que este tipo de actividades académicas forman parte del plan estratégico de El Sistema para asegurar que el legado de la música llanera perdure en el tiempo. Al otorgar protagonismo a cada instrumento del programa, se garantiza una formación integral que define la excelencia del músico venezolano.
Impulsar el estudio de la bandola es, en definitiva, asegurar que el patrimonio sonoro de Venezuela siga vibrando en las manos de las nuevas generaciones, consolidando el orgullo nacional y el rigor académico que caracteriza a los integrantes que hacen vida musical dentro de El Sistema. //

